El Estado, como órgano responsable de velar por el cumplimiento de la ley y juzgar y reprimir a quienes se muevan al margen de las normas vigentes, tiene las herramientas necesarias para cumplir con esa tarea. El avance científico y tecnológico ha permitido que cada vez sea más simple el esclarecimiento de los delitos. Por eso llama la atención que, a pesar de que ya pasaron varias semanas, exista desconcierto frente a las numerosas amenazas de bomba en la escuela Normal. 

Es evidente que quienes han estado a cargo de esas pesquisas hasta el momento han mostrado un desconocimiento llamativo para tomar las decisiones necesarias y darle un rumbo claro al caso. Que el expediente haya pasado a la Fiscalía de Delitos Complejos es el ejemplo de la falencia que existe en otras dependencias judiciales, incapaces de dar una respuesta efectiva ante un hecho casi infantil.