La incertidumbre económica genera también tensión política. En el último mes, el reclamo salarial de los gremios estatales ha motivado que endurezcan sus medidas de fuerza. Este tipo de situaciones provocó, a su vez, la afectación de otros derechos.
El viernes, la provincia prácticamente estuvo bloqueada en sus ingresos, aislada del resto del país, debido a los piquetes que se instalaron, en un momento en que el transporte de cargas estaba tratando de recuperar días perdidos por el cierre del paso a Chile.
Está claro que el reclamo de unos no puede perjudicar los derechos de otros. En el caso de la educación, de los chicos mendocinos que ya perdieron bastante durante la pandemia. En el caso de la salud, de los miles que tienen las cirugías retrasadas. Y de otros tantos que se dirigen a trabajar o a estudiar y se ven obstaculizados, no pueden llegar a sus oficinas o aulas y la calle se convierte en un pandemónium.
No hay sector que actualmente no pierda con la inflación. Es un problema generalizado que afecta no solamente a los agentes públicos. Pero exacerbar los conflictos será como echar más nafta al fuego. Todo tiene que discutirse y definirse en el ámbito de la paritaria.
