La falta de previsión, de interés, de compromiso y de cuidado de la población y de los fondos públicos muestra que en Mendoza hay organismos oficiales y autoridades gubernamentales y legislativas que no responden en tiempo y forma a la altura de las circunstancias.

El costosísimo alquiler que acordó pagar por tres años el PAMI local por dos edificios que todavía no se utilizan, habiendo pasado casi dos años, es una clara muestra de que poco se puede avanzar y mucho se puede perder si las personas responsables de velar por los más desprotegidos hacen un deficiente manejo de recursos. También, algo que preocupa mucho es la apatía, el relajo y el desgano para impulsar normas clave que acaben con los vacíos legales y den respuestas concretas ante situaciones inesperadas, como sucedió con el bebé de tres meses que murió en un jardín maternal. Ahora, nadie se hace cargo, porque nunca se dispuso quién controla esta actividad, que abarca a los más vulnerables: los infantes. Son dos claras muestras –con protagonistas afectados que representan los dos extremos de la vida–, de que quienes ocupen un cargo, lo ejerzan por el bien de todos y para todos. Es inadmisible que no se tomen cartas en el asunto cuando enfrente está pasando la realidad, cada vez más dura.