A partir de los hechos vistos en Israel el fin de semana aparecieron posturas que intentaron enmarcar lo sucedido en el contexto del conflicto histórico entre Israel y Palestina.
Es más, quisieron instalar la idea de dos partes que estaban en disputa para justificar la salvajada observada en Oriente Medio.
En realidad, es la manera que encuentran para ocultar una profunda judeofobia.
Al terrorismo se lo combate y se lo repudia sin peros.
Los antisemitas siempre encontrarán excusas para atacar a Israel y, de ese modo, camuflarse bajo la figura del antisionismo, demonizando al movimiento político y social que fundó el Estado judío.
La organización terrorista Hamás mostró cómo masacró a jóvenes que bailaban en una fiesta; a ancianos que esperaban el colectivo; a niños que dormían.
Violaron a mujeres, profanaron sus cuerpos.
Y, como si eso no bastara, tomaron rehenes y los pasearon por la Franja de Gaza como trofeos de guerra.
Lo que vemos no es Israel o Palestina.
Es civilización o barbarie.
