jugaría ni el gato y tendría menos audiencia en la tele que los programas de Utilísima. Una vez le dije al Goro: “Es imposible que el Caracas le gane a River en el Monumental”. Cuando los venezolanos se fueron de Núñez con la victoria 1 a 0 en aquella Libertadores 2007, casi me cambian de sección en el diario y me mandan a espectáculos. Eso es lo hermoso de este deporte. Lo imprevisible lo hace atrayente, pasional.
Cuando Godoy Cruz le creaba sin parar situaciones de gol a Lanús, nadie podía esperar que el Granate se lo ganara en una contra. Pero, el fútbol es así. El domingo, el Tomba hizo todo para ganar y perdió, así como la fecha anterior en Rosario hizo todo para perder y terminó empatando ante Newell’s. A la suerte hay que ayudarla, dicen. Y realmente, el Expreso apostó todo como para tener una mano buena, pero la fortuna y ese muñeco llamado Chiquito Bossio le negaron una victoria que merecía y necesitaba, y el “mereciómetro” no suma en la tabla y necesidades pasa la gente que no tiene para comer y dónde dormir.
“Jugamos contra un equipo que se armó para salir campeón, y Godoy Cruz asumió el rol de protagonista. Más no se puede pedir. No estoy preocupado”, dijo Diego Cocca, el técnico que le dio una identidad al Bodeguero, un equipo que sabe a qué juega y lo demuestra en cualquier cancha. Por eso, la falta de dramatismo del entrenador no suena a verso, porque sus dirigidos realmente hicieron todo para ganar y no se les dio.
Se buscaron variantes con remates desde afuera, abriendo la defensa con centros o entrando por el medio, pero esta vez, Caruso no estuvo tan fino para definir como sí lo mostró ante la Lepra rosarina y la falta de puntería del Rifle sumada a la soberbia actuación de Bossio sellaron el arco de Lanús. Pero el pibe Salvio se encargó de desenmascarar, quizás, la única pero más grave falencia del Tomba el domingo y fue suficiente para que el Expreso perdiera.
Toda la semana trabajó Cocca para evitar los contragolpes de Lanús, y el equipo de Zubeldía ganó precisamente con una contra, aprovechando la desinteligencia de la defensa local. Como en pocas (o ninguna) derrotas, a Godoy Cruz le quedaron más cosas positivas que negativas tras la caída del domingo. Aunque, hasta en las victorias, siempre hay algo para corregir y ahora, la revancha inmediata será en Parque Patricios ante Huracán, otro equipo, al igual que Lanús, que se caracteriza por su buen juego y sale siempre a buscar los partidos, una actitud que le sienta bien al Tomba, al contrario de aquellos rivales que lo complican al meterse bien atrás.
Dos recuerdos negativos tiene la historia reciente de Godoy Cruz ante Huracán. El más inmediato es el del torneo pasado, cuando el Globo visitó el Malvinas por la 12ª fecha del Apertura y ganó 3 a 2, resultado que detonó la salida del Gato Daniel Oldrá como entrenador tombino y la llegada de Cocca. El otro es más lejano y doloroso, cuando, en el 2007, Huracán mandó a la B al Expreso en la promoción, en los últimos partidos del Chocho Llop al frente del equipo.
Nada fácil la tendrá el Tomba en el Tomás Adolfo Ducó, pero será un excelente momento para volver a la victoria, ya que los de Cocca no suman de a tres puntos desde la quinta fecha (victoria 3 a 2 ante San Martín de Tucumán), y cosechan cuatro empates y dos derrotas en las últimas seis jornadas. Pasó Lanús, y el Bodeguero probó la amarga sensación de hacer lo imposible para quedarse con el triunfo y perder. Está claro que jugando así y afilando algunos puntos, Godoy Cruz va a ganar o empatar más partidos de los que perderá. Pero como este hermoso deporte es imprevisible, veremos al final del torneo cómo le va a Godoy Cruz.
