Marco Simoncelli falleció tras sufrir un accidente durante el Gran Premio de Malasia de MotoGP. El italiano de 24 años se fue al suelo en la segunda vuelta de la carrera y fue arrollado por la moto de Colin Edwards.
Simoncelli quedó tendido sobre el asfalto, inmóvil y sin el casco. A pesar de la rápida intervención de las asistencias sanitarias, murió en la clínica del circuito de Sepang.
Nadie tuvo dudas de la extrema gravedad de la caída. La Dirección de Carrera detuvo enseguida la carrera. No se pudo ver la evacuación de Simoncelli pero la última imagen del piloto, tomanda desde el área, helaba la sangre. De ese cuerpo se escapaba la vida.
A la puerta de la clínica se dirigieron el padre y la novia de Simoncelli. A ella no la dejaron pasar, sí a él. Mientras en el ‘paddock’ se sucedían los rumores sobre el estado del italiano e incluso la BBC informaba que estaba consciente y que la carrera podría reanudarse, ver Paolo Simoncelli saliendo del recinto sanitario con las manos en la cabeza dejaba poco lugar a la esperanza.
El corazón del bravo piloto, campeón del mundo de 250 cc en 2008, no latía. Según declararon después los médicos que le atendieron, el italiano “entró en parada cardiorrespiratoria como consecuencia del fuerte impacto que recibió en la cabeza, cuello y pecho, por lo que se procedió a su intubación y a la realización de maniobras de recuperación durante más de cuarenta y cinco minutos, pero todas ellas resultaron vanas y a las 16.56 (10.56 hora española) se declaró oficialmente muerto al piloto”.
Simoncelli, de 24 años, disputaba su gran premio 149º en el Mundial. Campeón del mundo de 250 cc. en 2008 -precisamente se proclamó campeón en Sepang- desde el año pasado corre para Honda en MotoGP.
Fuente: elmundo.es
