Hubo empujones y puñetazos entre dos grupos de hinchas.

La suspensión del partido de este sábado entre Godoy Cruz y San Lorenzo fue durante toda la semana un secreto a voces. En los días previos se instaló fuerte el rumor de que una pelea en la cúpula de la barra brava tombina podría provocar enfrentamientos en el compromiso ante el Ciclón.

“La información que tengo es que no va a haber banderas en la tribuna popular de Godoy Cruz este sábado, porque hay problemas internos en la barra. Al parecer se habría producido un cambio de mando”, decía horas antes del encuentro el periodista José Chicho Bazzali en LVDiez.

La tensión en la previa era palpable. Primero se perpetró el ataque al colectivo de la delegación de San Lorenzo. Mientras que, en paralelo, ocurrían escaramuzas entre la policía y los hinchas en las inmediaciones de la cancha.

Era tan evidente el malestar entre diferentes facciones de hinchada del Expreso, que se evidenció una escasa concurrencia en la cabecera donde tradicionalmente se ubica la hinchada local, más aún ante un rival del calibre de San Lorenzo.

El antecedente más cercano fue el partido contra Sarmiento de Junín, hace apenas un mes y medio atrás, cuando hinchas se enfrentaron con la policía y hubo corridas, balas de goma y heridos, todo dentro del estadio.

A pesar de estos hechos previos, nada se hizo para evitar un nuevo cruce entre los barras tombinos, pese a que casi todos sabían lo que podía llegar a ocurrir.

Tal vez, el único dato positivo de la jornada fue el rechazo generalizado de los verdaderos hinchas de Godoy Cruz, quienes cantaron todo el partido en contra del grupo de violentos que consiguió suspender el partido.

Es más, ese grupo que provocó los incidentes, festejó más el desalojo por parte de los policías, que el gol de Nahuel Ulariaga que puso en ventaja transitoriamente al equipo de Daniel Oldrá.

El próximo miércoles Godoy Cruz viajará a Córdoba para enfrentar a El Provenir por Copa Argentina. Nuevamente, la mira estará puesta en la interna barrabrava, que parece no tener fin.