Hay en su música un sentimiento y muchas tonalidades. Paz Court (29) es el nuevo as en la manga de la escena musical chilena. Su formación en jazz le dio el back necesario para animarse a probar, a mezclar tonos de notas y a ampliar siempre el colorido. Porque su creatividad tiene ese “no sé qué”: un mix de inquietudes tan de estos tiempos.
Su último proyecto “Cómeme” fue financiado a través del crowdfunding, una especie de micromecenazgo de financiación masiva, nacido del aporte de miles de usuarios unidos en una plataforma online llamada Contienda Nacional, cuyo objetivo es “Apañar la causa de los artistas independientes”. Fue entonces que Paz logró reunir el dinero necesario para grabar su primer disco como solista, luego de dejar la banda Jazzimodo, que conformó junto al pianista Lautaro Quevedo entre 2005 y 2011.
“Ha sido un largo camino para llegar hasta aquí, en una aventura que incluye hermosos procesos musicales y profundas experiencias de vida. Un día decidí ponerme a hacer canciones. Canciones simples, sin poner de por medio tanto la mente, sino más el alma. En la cotidianidad de mi casa, jugando con el piano o mientras intentaba aprender por primera vez la guitarra, nacieron estas melodías y letras inspiradas en el amor.

Demoré un par de años en recopilar suficientes canciones y suficiente valor para emprender esta odisea. Finalmente, hacer un disco va mucho más allá del tiempo, la creatividad, el trabajo y el dinero que tú inviertas en ello. Esta vez, más que muchas otras, para mí se trató de un trabajo espiritual intenso, donde tuve más que una lección para aprender”, cuenta Paz, quien comenzó este trabajo en 2013, durante una estadía en México. Había sido contratada para escribir canciones para otro músico en ese país, cuando sintió que tal vez iba siendo hora de apostar a lo suyo; a viajar a lo más propio y hondo de su talento.
“Desde siempre el artista ha dependido de su público, solamente que antes existían grandes sellos y una industria enorme en torno a la música. Hoy esa industria existe sólo para las grandes ligas, pero para una artista independiente como yo, no somos más que dos”, expresó con complicidad al momento de pedir financiación online a principios de 2014. Y el sueño se concretó.
Un año antes, Paz se había subido a los escenarios para interpretar “Los viudos de Marilyn”, un viaje a través de los clásicos de la música europea, latina y norteamericana de los años 30, 40 y 50, encarnados por una Paz convertida en una diva de antaño: vestido strapless, boa de plumas, mucho glam; con el estilo inconfundible de divas como Marilyn Monroe y Peggy Lee. Un espectáculo que todavía la sigue teniendo de protagonista, en el Centro de las artes, la cultura y las personas GAM, de Santiago (si andás por esa hermosa ciudad, ¡no te lo pierdas!) y en el que se la ve espléndida, romántica, iluminada.

¿Qué recordás especialmente de tus inicios?
Comencé a los 14 años, tomando clases de canto en la Escuela Moderna de Música de Santiago, Chile. Conocí el jazz a esa edad y aprendí a cantar escuchando a Ella Fitzgerald, Billie Holiday, Dinah Washington, Nina Simone y Sarah Vaughan. Björk me gustaba mucho también. Luego me apadrinó Pablo Lecaros, un reconocido músico de jazz chileno, y entonces tuve mis primeras experiencias en el escenario, teniendo la suerte de colaborar con los mejores músicos de la escena del jazz nacional en ese entonces.
¿Cuáles han sido hasta acá los momentos más importantes de tu carrera?
Siempre he sido alguien multifacético y he tenido muchos proyectos entre los que destacan mis ex bandas Jazzimodo y Tunacola. Actualmente, aparte de estar preparando la salida de mi primer disco solista pop “Cómeme”, he creado shows originales inspirados en los años 30, 40 y 50, mezclando música, baile y actuación. Recuerdo cientos de momentos que he disfrutado mucho a lo largo de mi carrera, pero últimamente en estos espectáculos, Los viudos de Marilyn o Divas del cine, han surgido experiencias muy inspiradoras y reveladoras que me tienen muy ilusionada.
En tu arte se mezclan temas con mirada de género, que a su vez se entrelazan con cierta crudeza y un toque de humor… ¿De dónde te viene ese espíritu?
Como soy una creadora intuitiva, para mí es muy importante estar conectada emocionalmente con las cosas que hago, y en ese sentido, creo que todo se trata de expresarse desde la honestidad y desde la propia verdad como punto de partida. Tal vez el arrojo con que hago la mayoría de las cosas, finalmente se ve reflejado en esa crudeza de la que me hablás.
¿Cuál sentís que es tu punto de mayor fuerza creativa y qué te ayuda a vivir cada instante sobre el escenario a pleno?
Creo que uno como artista es simplemente un canal. Estar sobre el escenario o crear algo, es como dejar que la magia del universo actúe sobre ti y entonces sucede ese momento maravilloso, en que te vuelves un instrumento con un sentido absoluto, que resuena con fuerza adentro tuyo y que a su vez, logra llegar al corazón y al pensamiento de otras personas con la misma fuerza. Es un regalo maravilloso.
¿Cómo encontrás hoy a la sociedad de tu país, e cuanto al lugar que ocupa la mujer, la participación social y la valoración del arte?
Creo que Chile es un país que sin dudas está en vías de desarrollo y de cambios importantes en esos términos. Sin embargo, me encuentro muy crítica de nuestra sociedad en estos momentos. La falta de visión y sentido en la gente que está al mando delata un país muy materializado, facilista y carente de un sentido humano profundo. Por otra parte, la vida está difícil. Actualmente, el sector artístico es uno de los más subvalorados, y vivir de esto es un camino que requiere de mucha persistencia e ingenio. Sin embargo, ya decidí luchar desde mi propio lugar y forma, por hacer valer mi condición de mujer y artista en este país. Dicen que los cambios reales suceden cuando comenzamos por casa, ¿no?
¿Sobre qué temas te gustaría indagar hacia el futuro y qué podes adelantarnos de tu próximo proyecto?
Estoy muy entusiasmada últimamente con la actuación. Seguramente mi próximo proyecto tendrá que ver con el desarrollo de esta apasionante beta recientemente revelada en mi. Ojalá sea actuar una película, ese es mi gran sueño del momento.
Por último, ¿qué hay en la vida de Paz Court?
Paz Court está ahora en su casa, tendida sobre la cama respondiendo a esta entrevista, acompañada de su perro que duerme al lado y pensando que cocinará de almuerzo, con las cosas que quedan dentro del refrigerador. Una vida llena de alegrías, de miedos y de sueños infinitos, como la de todo el mundo.
Hacia el final de la entrevista, aparece nuevamente ese espíritu, el retrato de una artista se animó a buscar el camino, mirando siempre un poco más allá y apostando a crear una verdadera comunión con el otro. “Una colectividad”, como dice ella. “En una época tan digital como la de hoy, sin duda me produce añoranza escuchar esa fibra tan real en cada nota que escuché a los 14 años, en aquella primera canción de jazz”, señala e invita a un encuentro más allá de las fronteras: “Uno para todos y todos para uno, eso es lo que vale hoy. Lo bonito es que ya no hay distancias y que ahora el público no sólo es espectador, sino que puede colaborar y conocer de cerca los procesos de los artistas. En este caso, será maravilloso compartir con ustedes esta música y todo su universo alrededor”, invita Paz Court.
