Hay una escena que se repite en muchas casas: aparece una cucaracha, se utiliza insecticida y, unos minutos después, el insecto queda boca arriba y completamente inmóvil. Parece que el problema terminó. Sin embargo, al volver a mirar, puede haber desaparecido.

Entonces surge la pregunta: ¿las cucarachas se hacen las muertas?

La respuesta es sí, aunque no exactamente de la manera en que suele imaginarse. Estos insectos pueden adoptar un estado de inmovilidad como mecanismo de defensa, pero no lo hacen de manera consciente ni están “engañando” a quien las observa.

El fenómeno se conoce como tanatosis o inmovilidad tónica y consiste en una respuesta defensiva que hace que el animal permanezca inmóvil ante determinadas situaciones.

En el caso de las cucarachas, distintos estímulos pueden desencadenarla, desde una manipulación o vibración hasta un cambio repentino en el ambiente.

Durante ese estado, el insecto puede quedar completamente quieto, con las patas recogidas y el cuerpo dado vuelta, una postura que fácilmente puede confundirse con la muerte.

El tiempo que permanece inmóvil puede variar. Algunas cucarachas recuperan el movimiento en pocos minutos, mientras que otras pueden tardar bastante más.

El insecticida puede ser el motivo

Uno de los escenarios más frecuentes ocurre después de utilizar un aerosol contra insectos.

Determinados productos afectan el sistema nervioso de las cucarachas y alteran temporalmente la capacidad de controlar sus movimientos. Por eso pueden caer al suelo, darse vuelta y quedar aparentemente muertas.

Pero si la cantidad de insecticida no fue suficiente para provocar su muerte, el efecto puede ser temporal. Una vez que el organismo recupera el control, la cucaracha puede volver a caminar.

Por eso, encontrar una cucaracha boca arriba después de aplicar un producto no necesariamente significa que haya muerto.

Tres señales para comprobar si sigue viva

Antes de retirarla, hay algunos detalles que pueden ayudar a determinar qué ocurrió.

  • Las antenas: si se mueven, aunque sea ligeramente, el insecto continúa con vida.
  • Las patas: pequeños espasmos o movimientos indican que todavía existe actividad.
  • El paso del tiempo: si después de varios minutos cambia de posición o intenta incorporarse, claramente no estaba muerta.