¿Sentís que cada vez te cuesta más ir a tu trabajo? ¿Es una verdadera “agonía” el estar tantas horas en tu oficina? ¿Pensás que estás estancada profesionalmente? Si las respuestas son un “sí” rotundo, es muy probable que el ciclo haya llegado a su fin y que sea el momento de rever tu situación laboral y por qué no, tal vez buscando otros horizontes.

¡OK! Sabemos que la situación no está nada fácil y la oferta de trabajo no es la más adecuada, sin embargo, muchas veces es necesario dar ese ‘salto’ y salir de nuestra ‘área de confort’ para ver qué hay más allá. Por supuesto que es algo difícil, ¡pero tampoco es imposible!
Ahora bien, si aún estás en la disyuntiva sobre qué hacer con respecto a tu situación laboral, es importante que tengas en cuenta algunas cuestiones inherentes y que podés estar atravesando en tu día a día laboral. Así, tomando conciencia de ellas, puedas llevar adelante la decisión de saltar.

Dominique Cerri, Directora General de InfoJobs, señala: “Hay decisiones que no son fáciles de tomar. Y las que tienen relación con el ámbito laboral suelen ser algunas de ellas. Llevar muchos años en la misma empresa da estabilidad y seguridad. Nos sitúa en una zona de confort en la que, a menudo, nos sentimos cómodos y satisfechos. Pero, en ocasiones, este confort se convierte en rutina, y la rutina en aburrimiento y desmotivación. Así, percibimos señales que nos indican que necesitamos dar un giro a nuestra carrera profesional y empezamos a plantearnos nuestra situación en la empresa”.
La profesional señala algunos tips que deberías tener en cuenta con respecto a la relación que mantenes con tu trabajo:
1. Es el momento de afrontar nuevos retos
Perder la pasión por nuestro trabajo nos sumerge en la rutina y hace que vayamos perdiendo paulatinamente las ganas de seguir aprendiendo, de asumir retos o de afrontar nuevas responsabilidades. ¡Y pasamos demasiadas horas en el trabajo como para que nos aburra lo que hacemos!

Así es que, si ya no disfrutas de lo que haces, deberías plantearte de qué manera puedes cambiar esta situación. Piensa en lo que te gusta, en dónde querrías estar y ve a por ello.
2. Sientes que necesitas otro tipo de ambiente
La relación con tus compañeros es fundamental para crear un buen clima laboral y que la jornada se haga más amena y satisfactoria. Es fundamental sentirte cómoda, contenida y saber que puedes confiar en ellos ante cualquier duda o problema.

Pero… ¿hasta te da angustia pensar en las ‘benditas’ juntadas de oficina? Puede que te sientas muy a gusto con las tareas que desempeñas en tu trabajo, pero es importante que las puedas desarrollar en un ambiente basado en una relación sana entre compañeros. Las malas actitudes o un tono poco adecuado pueden generar enfrentamientos. Y si el ambiente en tu lugar de trabajo ha empezado a ser tóxico, quizás sea momento de cambiar de empleo.

Recordá que es importante que puedas desarrollarte laboralmente en un ambiente basado en una relación sana entre compañeros.
3. Te gustaría que valorasen más tus logros
Todos necesitamos que valoren nuestro trabajo y eso es igual en todas las posiciones de la empresa, desde los puestos más junior hasta los líderes de la compañía. Cuando nadie repara en lo que haces, tu nivel de exigencia baja y, con él, tu involucración en los proyectos. Lo mismo ocurre si no confían en tu trabajo o subestiman tu capacidad para desarrollar nuevas prácticas.
4. Queres crecer profesionalmente
El trabajo que realizas y las personas que lo integran deben ser, además, fuente de aprendizaje e inspiración. Esto te ayudará a estar en constante evolución, saber dónde quieres llegar y buscar nuevos roles que sigan acrecentando la pasión por tu trabajo. Pero, si no ves posibilidades de crecimiento o evolución dentro de tu empresa, ¿de verdad merece la pena seguir en ella?
Informate sobre los planes de crecimiento de tu empresa, sobre las posibilidades de promoción o los planes de movilidad. Saber que podes seguir avanzando te mantendrá motivado.

5. Tu rendimiento ha bajado
Tenes una lista de tareas infinitas sobre la mesa y no consigues concentrarte. Tu ritmo de trabajo ha bajado y te das cuenta de que miras el reloj cada 5 minutos. Cuando deja de gustarte lo que haces, tus ganas de aprendizaje y superación se pierden, entrando en una situación de conformismo y desmotivación de la que es difícil salir si no decides enfrentarte al cambio.

6. Tu calidad de vida no es la que deseas
En todos los empleos hay temporadas en las que el trabajo aumenta y el tiempo de dedicación a la empresa se incrementa. Pero cuando empieza a costarte separar el plano profesional del personal, o cuando estás estresado y te sientas mal solo con pensar que mañana es lunes, ha llegado el momento de plantearse seriamente un cambio laboral. Nunca debes dejar que el trabajo llegue a afectar a tu familia o amigos, y por supuesto tampoco tu salud mental o física.

7. Sentís que te has distanciado respecto a la misión, visión y valores de la empresa
Es muy probable que haya aspectos puntuales de tu trabajo que no te gusten, pero ¡no hay que alarmarse! Sin embargo, cuando te sientes distanciado respecto a los principios éticos, la misión o los valores de la empresa, esto puede convertirse en un problema. Es importante sentirte identificado y orgulloso de la empresa en la que trabajas, solo así sentirás realmente que tu trabajo merece la pena.

Sin duda que salir de esta zona de confort que hablamos requerirá que asumas nuevas responsabilidades ya que ante lo desconocido como puede ser el no encontrar un trabajo de inmediato o encarar uno totalmente nuevo y diferente al anterior, implicará una cuota de miedo e incertidumbre. No obstante, tené confianza en vos misma, en tus capacidades y en las pautas que perseguís laboralmente para asumir este nuevo desafío con éxito.
