Ser buen anfitrión no es difícil, muchas veces nos enroscamos más de la cuenta, pensamos que no podremos organizar una buena reunión y que quedaremos mal parados. Sin embargo con estos pequeños tips y recetas sencillas podrás invitar a tu casa a un grupo grande, de hasta 15 personas y quedar como el mejor amigo de todos.

Lo ideal para preparar en este tipo de reuniones son tapas, picadas, comidas sencillas que puedas tener de antemano y sólo servir.
No te preocupes por la mesa: La idea de estas juntadas es que cada uno se atienda, así no serás esclavo de los invitados y podrás disfrutar y reírte con todos. Que es el plan básicamente, porque seamos sinceros, si nos invitan a comer y el dueño de casa está nervioso, inseguro y tenso, todos la pasamos mal. Por eso: RE LA JA TE.

Para poner la mesa, buscá la más grande de la casa, la idea no es que todos se sienten en ella como una cena protocolar, sino que sea “décontracté”. Colocá un lindo mantel, eso sí o sí. Pilas de platos a ambos costados de la mesa, vasos con cubiertos, servilletas, floreros. Lo divertido de este tipo de invitaciones es que hasta podes mezclar 2 diseños de platos distintos si no tenés todos iguales, los podes intercalar en la pila y queda simpático.

Viste cuando vas a restaurantes que todas las sillas son distintas, lo mirás y te parece divertido, relajado. Eso es lo que hay que trasmitir.
Bebidas:

Lo mejor que podés servir en este tipo de reuniones son jarras ya preparadas, de esta forma no llenás la mesa de botellas, y ahorrás espacios. Además se ven super lindas y sus combinaciones son infinitas. Para sugerirte algunas se me ocurre:

Jarra de Campari con pomelos: 1/3 de Campari, completá con gaseosa de pomelos, hielos (muchos).
Jarra de Sangria: Frutas cortadas en cubitos, 3 cucharadas de azucar, hielo, vino tinto.
Comida:
Ensaladas: Por lo menos 2, grandes y vistosas, con muchos colores. Por ejemplo hojas verdes, rúcula, granos de choclo de lata, queso en hebras, pechuga de pollo cortada en cubitos y salteada.

Hojas verdes, frutas de estación (por ejemplo duraznos, peras, frutillas), almendras y podés condimentar con oliva y reducción de aceto balsámico.
Quesadillas:

Comprás las masas de tacos, las juntas de a dos y pones en el medio queso, las colocás en una fuente y llevás al horno, unos minutos hasta que se doren y el queso se derrita. Las servís con guacamole.
La quesadilla es un caballito de batalla: podés ponerle queso y verduras, un poco del pollo que te sobró del asado, espinaca y queso.
Tortilla de papas:

La tortilla de papas de toda la vida. La ciencia es que quede un poco crudita en el centro. Podés “tunearla” con pedacitos de panceta, cebolla caramelizada, tomates secos hidratados.
Fondue de queso en pan:

Una idea genial y novedosa. Comprás panés caseros de tipo campo, bien grandes. Les cortás la tapa y le quitás toda la miga.
Mientras en una sarten ponés diferentes tipos de quesos, gouda, emmental, tibo, azul, los que consigas, con 1 vaso de vino blanco a calentar y 150 gr de crema de leche. Tenés que lograr una mezcla de quesos líquida. Colocás toda esta mezcla adentro del pan vacío y lo tapás. Lo llevás al horno durante 10 minutos. No hay forma de no amar este plato.
Pichos:

Otra idea vistosa, barata y que no requiere servicio. Son tan fáciles que hasta los pueden hacer los niños. Solo tenés que definir qué ingredientes les pondrás. Pero una combinación que no falla nunca es la capresse. Intercalás tomates cherrys o pedacitos de tomate, pedacitos de queso mozzarella, y hojas de albahaca. Podés hacerlos de pollo y verduras y cocinar en el horno. Los ponés en una linda fuente y te olvidás.

Postres:
Chocotorta: La que sabe hacer hasta mi sobrino de 10 años. Esa misma. Todo el mundo la ama. Es festiva y la podés preparar 1 día antes.
Además, siempre podés decirle a los invitados que lleven cosas. Así hay mucha variedad. Colocás todas las preparaciones en una mesa. Cucharas y que cada uno se sirva lo que quiera. ¿Viste que sencillo? ¡Animate!
