Por estos días se vive un verdadero “culebrón a la mexicana” con la historia de infidelidad que tiene al trío de Pampita Ardohain, Benjamín Vicuña y Eugenia “la China” Suárez por protagonistas. Y es que la “supuesta” infidelidad descubierta por la modelo días atrás, en donde encontró al actor chileno con su compañera de filmación en la película “El hilo rojo”  en plena situación de “in fraganti”, ha llevado a poner este tema en más de una pareja o grupo de amigos, sobre todo entre las mujeres.

Pero, ¿qué hace que una persona sea infiel?

A esta gran pregunta, especialistas señalan una posible teoría, y es la que se basa en buscar el origen de la infidelidad desde un punto de vista evolutivo.

Se suele explicar que los hombres están más predispuestos a la infidelidad porque ellos intentan dejar su semilla en la mayor cantidad de hembras posibles, para así transmitir su ADN; mientras que en el caso de las mujeres, ellas una vez que quedan embarazadas no tienen necesidad de seguir buscando, ya que se han asegurado su descendencia.

Con esta teoría también se intenta explicar que la mujer es menos proclive a tener affaires, ya que se queda en la cueva cuidando de la prole. Quizás esta teoría permita entender el comportamiento de nuestros ancestros cavernícolas, pero no parece una explicación muy convincente para los hombres y mujeres del siglo XXI.

¿Por qué se es infiel? Dentro de las causas más comunes, especialistas en sexología señalan las siguientes:

Para escapar de los problemas.

Por aburrimiento.

Porque la pareja se encuentra desencontrada sexualmente.

Porque alguno de ambos se siente desatendido.

Porque ya no se siente compatible con el otro.

Porque se enamoramos de otra persona sin darse cuenta.

Para evitar el divorcio.

Para sostener la actual pareja.

Para aumentar el ego.

Por la crisis de la mediana edad.

Por venganza: “si él lo hizo, yo lo hago”.

Por adicción sexual.

Volviendo al inicio -y sin tomar a Benjamín Vicuña como modelo de “hombre infiel-, es válido saber que cada persona tiene conductas distintas de acuerdo a su contexto de vida,  aspectos emocionales, así como por su historia de pareja y emocional. Sin embargo, según la sexóloga Elsy Reyes comenta que existen ciertas características específicas de infidelidad en los hombres las cuales pueden dar a muchas, una señal de alerta.

Hipervigilantes de su pareja

Son muy celosos. Trata de estar en control de sus amistades, trabajo y las personas a las que puede frecuentar su pareja. A veces es tan sutil que es difícil identificarlo porque la mujer puede tomarlo como “se preocupa por mí, procura, me cuida”.

Cambios en la rutina

Empiezan a llegar más tarde a la casa, tienen actividades que antes no tenían, otros grupos de amigos y acomodan su vida para que la infidelidad no sea percibida tan fácil.

Escapa de la intimidad

Una persona que miente trata de escapar de las situaciones donde haya una mayor intimidad, donde se les cuestione su comportamiento.

Se reduce el contacto sexual

El hecho de que se tenga una pareja adicional (amante) disminuye la frecuencia del contacto sexual con la pareja estable, como la novia o esposa, porque está más enfocado en el enamoramiento de la pareja paralela.

Además, Reyes explica que un hombre infiel se empieza a alejar de la familia, los hijos, es decir, necesitan más espacio para estar retirados física y mentalmente  del círculo familiar para continuar con la vida paralela que están llevando.

El hecho de que una persona busque algo fuera de su casa, no quiere decir que su vida sexual o de pareja esté dañada; en muchas esas personas sólo subsanan huecos emocionales, ego, situaciones no resueltas y que están tratando de cubrir con parejas extraoficiales.

“El que quiere ser infiel lo es, es decir, no podes protegerte de que tu pareja no te sea infiel porque no va a depender de ti. Evidentemente, la salud de una relación depende de ambos, de que haya una comunicación e intimidad adecuada, de negociaciones”, detalla la especialista.

La experta considera que se debe aprender a expresar la fidelidad, es decir, hacer un contrato explícito entre las parejas, donde se deje claro el valor que tiene para cada uno este aspecto de la relación y no darlo por un acuerdo tácito.