Quiero agradecer al personal del Hospital Notti por haber asistido tan eficazmente a la internación de mi hijo, Agustín, de dos años. Somos de Rosario y con mi esposa e hijo decidimos tomar nuestras vacaciones en esta hermosa provincia. El lugar elegido fue San Rafael pero, a los pocos días de nuestra estadía, la salud de mi hijo empeoró y en el hospital Schestakow le diagnosticaron síndrome urémico hemolítico, que contrajo antes de viajar.
Desde ese nosocomio, al que también agradecemos profundamente, lo trasladaron al Notti. Ante la situación dramática que estábamos viviendo quería, como padre responsable, trasladar a mi hijo a Buenos Aires o a Rosario, ya que no creí en la capacidad del hospital, pero a las pocas horas de haber llegado al Notti y de hacer las consultas correspondientes a profesionales amigos, sentí que mi hijo estaba en el lugar indicado.
La atención que recibió Agustín en los doce días de internación y la que recibimos nosotros como padres fue extraordinaria, sobre todo por la calidez humana demostrada. Hoy mi hijo está a salvo siguiendo un largo tratamiento en nuestra ciudad, y de esta situación dramática podemos rescatar algo muy bueno: los mendocinos tienen que estar orgullosos del hospital en el cual atienden a sus hijos.
