Tener un abdomen fuerte y tonificado mejora tu respiración, porque se consigue expulsar todo el aire de nuestros pulmones, evitando que quede en ellos aire empobrecido.
Protege tus órganos: una buena musculatura en los abdominales actúa de escudo y estructura para todos los órganos internos, algo fundamental para esta zona desprotegida por la ausencia de estructura ósea. Es fundamental tener una buena “jaula” para evitar golpes o movimientos violentos en nuestro interior.
Equilibra tu cuerpo: casi todas las personas presentan una seria descompensación, ya que la musculatura lumbar suele estar bastante más desarrollada que la abdominal, porque la primera entra en juego en casi cualquier movimiento de tronco que realizamos.
Conducen la fuerza posterior anterior de tu cuerpo: evitan que nuestra columna cargue con todo el peso de mantener el equilibrio del cuerpo y que el tronco no se desestabilice, entonces los abdominales actúan como complemento de casi cualquier ejercicio realizado con el tronco.
Puente Frontal
Nos colocamos en posición de puente apoyando los antebrazos formando una línea recta desde los pies a la cabeza y mantendremos el equilibrio estático durante 30 a 40 segundos repitiéndolo 3 a 4 veces. Fortaleces al recto y transverso del abdomen.

Puente lateral
Colocándonos de lado sobre el suelo, apoyando un pie y el antebrazo del mismo lado mantendremos el equilibrio estático durante 30 a 40 segundos repitiendo 3 a 4 veces cada lado. Fortaleces el recto y oblicuo del abdomen.

Abdominales en V
Recostado sobre la espalda con manos en la cabeza o al costado del cuerpo, flexionar la cadera hasta 90 grados y elevamos el tronco juntando codos y rodillas para formar una V. Aquí debes repetir el movimiento 15 a 20 veces realizando 3 o 4 series. Fortaleces el abdomen recto e inferior.

Conceptos básicos que debes manejar:
Repeticiones: cantidad de veces que realizás una acción.
Series: cantidad de veces que repetís el conjunto.
