La humanidad está loca, ni siquiera trata de prevenir el calentamiento atmosférico, que puede ser su fin. Se invaden países por intereses por el petróleo, cuando se puede remplazar por la electricidad eólica, solar, atómica (muy peligrosa). Israel es un país merecido y apenas recibido comenzó a agrandarse por Egipto y otros lugares. Lloran por los muertos del crimen de la AMIA pero no por los niños, mujeres e inocentes que mueren en los bombardeos de Gaza, bombas matando hermanos. Así es el mundo, pero nuestro país también sufre esa dejadez y locura.

   Cientos de empresas han sido compradas por brasileños, que no son inversiones, sino compras, yo lo advertí en un artículo, porque conozco a fondo los países del Mercosur. Grandes empresas argentinas se fueron a Brasil, pollos San Sebastián y Macri, entre otros. Se están vendiendo tierras por miles de hectáreas alambrándolas, impidiendo que vayan allí turistas. En otras, se echa a gente, con nuestra propia policía, que ha vivido años en ellas. El Gobierno, impasible.

    Hay en el aire permanentemente 3.000 aviones enviando calor y anhídrido al ambiente, millones de automóviles se siguen fabricando con motor contaminante, cortamos bosques que nos dan el oxígeno para vivir, gastamos millones en cosas que parecen diversión y olvidamos la pobreza. Podríamos llenar páginas con estas incongruencias; guerras, guerrillas, inseguridad mundial, ignorancia. Vamos por el camino de Sodoma y Gomorra. Dios nos guarde.