Todos queremos una figura delgada, sin embargo, ¿qué tanto estamos dispuestos a arriesgar por nuestro físico ideal? Es increíble que en ocasiones se nos ocurra considerar o probar métodos peligrosos y poco saludables, que pueden derivar en complicaciones terribles para nuestra salud, e incluso pueden llegar a causar la muerte.
Mucho se habla acerca de diversas dietas milagrosas, de las cuales es conveniente alejarnos si queremos adelgazar sin poner en riesgo la salud. Sin embargo, las dietas famosas no dejan de perseguirnos y a lo largo de los años se han incrementado notablemente.
Hoy te vamos a contar sobre alguna de ellas.

Dieta HCG (de la hormona del embarazo)
Combina una alimentación extremadamente restringida en calorías (500 al día) con inyecciones de hormona gonadotropina coriónica humana (HCG), una hormona que se produce durante el embarazo y que envía señales al hipotálamo para que movilice y lleve hasta el feto las reservas de grasa del cuerpo. La FDA (autoridad sanitaria de EEUU) ha prohibido el uso de esta hormona para perder peso, pues puede propiciar la formación de cálculos biliares y coágulos, alterar el ritmo cardiaco o propiciar el síndrome de hiperestimulación ovárica.
Dieta de Atkins
Sobre el papel, es una dieta más que tentadora: permite comer grasas y prácticamente elimina las verduras. Se caracteriza por un aporte casi nulo de carbohidratos, ante esta situación de semiayuno el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, como fuente alternativa de energía, lo que provoca una pérdida de masa muscular y por otro lado la formación de cuerpos cetónicos, peligrosos para el organismo cuando su formación se prolonga en el tiempo.
Sin embargo, quien sigue estas dietas asocia la pérdida de masa muscular con el éxito del régimen escogido, porque provoca resultados espectaculares al subirse a la balanza durante las primeras semanas. Esto se debe a que el tejido muscular es muy rico en agua, con lo que se elimina mucho líquido en la primera fase, favorecido en algunos casos por el consumo de diuréticos, lo que conduce a una llamativa pérdida de peso.
Este tipo de dieta provoca la falta de apetito, halitosis o acetona en el aliento, estreñimiento, aumento del colesterol sanguíneo, aumento de los niveles de ácido úrico y, en algunas situaciones, riesgo cardiovascular por el excesivo de consumo de grasas o sobrecarga del riñón por el exagerado consumo de proteínas.

La dieta Atkins permite comer alimentos prohibidos en otros planes y le da menos importancia a verduras y legumbres. La clave está en la ingesta de grandes cantidades de proteínas (un 90%) y una base mínima decarbohidratos (10%) para adelgazar.
Dieta de la bola de algodón
Esta dieta implica consumir hasta cinco bolas de algodón mojado en jugo de naranja, limonada, batido o en cualquier otra bebida. La idea es sentirse lleno sin engordar. Hay personas que lo hacen antes de una comida, para limitar su ingesta de alimentos, pero otros subsisten exclusivamente a base de ellas. Esta dieta es sumamente peligrosa ya que el ingerir algodón puede provocar asfixia y obstrucciones en el esófago y el intestino provocando perforaciones en las mucosas gástricas, que a su vez pueden producir úlceras en el estómago e incluso un cáncer.
Dieta de la sopa
Seis cebollas, dos ramilletes de apio, dos pimientos verdes, medio kilo de tomates, un repollo, un cubito de caldo, sal, pimienta… et voilà! Esta es la receta de la sopa mágica, que durante años ha sido la base de una de las dietas milagro menos saludables.
Aparte de no proporcionar suficientes aminoácidos y ácidos grasos esenciales y ser deficitaria en calcio, hierro y vitaminas A, D, E y K, con ella se adelgaza a expensas de perder líquidos, electrolitos y reservas de proteínas. Todo ello puede provocar estados carenciales en el organismo y conducirlo a una anemia.

Alcohorexia
Su filosofía es dejar de comer para poder beber alcohol, de modo que las calorías de las copas no provoquen un aumento de peso. De esta forma, quienes la siguen -en su mayoría jóvenes obsesionadas con la delgadez- consiguen emborracharse más rápidamente. Con ella se corre el riesgo de desnutrición, pérdida de proteínas, vitaminas y minerales, así como de desarrollar una enfermedad hepática (hígado graso, hepatomegalia o cirrosis).
Dieta a base de laxantes
Esta dieta consiste en consumir laxantes para evitar así la absorción de los nutrientes y calorías de lo que comemos, aunque pueda parecer atractivo y creemos que la diarrea puede ser la peor consecuencia de éste método, es muy peligroso. El ingerir laxantes fuertes con regularidad nos hace perder líquidos también, lo cual conduce a la deshidratación y pueden aparecer otros síntomas digestivos como náuseas, vómitos, y la pérdida del control intestinal. Esta dieta si se lleva por un periodo prolongado puede incluso conducirnos a la muerte.

El problema añadido de estas “dietas milagro” es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido (efecto rebote) cuando se abandona el régimen, provocando fenómenos “yo-yo” que se asocian a un incremento del riesgo.
La tendencia a la recuperación del peso se produce porque las situaciones de semiayuno ponen en marcha potentes mecanismos neuroendocrinos que se oponen a la pérdida de peso:
- mayor eficacia metabólica.
- ahorro energético.
- incremento del apetito, que conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer “normal”, siendo por añadidura ese peso recuperado predominantemente a base de tejido graso.

Como estos métodos puede haber muchos más, algunos más peligrosos que otros, pero en ninguna circunstancia vale la pena arriesgar nuestra salud para perder peso, muchas veces podemos optar por píldoras, o métodos que creemos que son inofensivos, pero lo mejor es informarnos acerca de sus efectos secundarios antes de incorporarlos a nuestras estrategias para perder peso consultando a un profesional en nutrición.
Hay formas más saludables como adquirir buenos hábitos de alimentación y realizar una actividad física regular.
Lic. María Victoria Forlizzi
Mat.546
E-mail: sabornaturalmza@gmail.com
