Jorge Luis Borges, quien nació el 24 de agosto de 1899 y murió el 14 de junio de 1986, dejó –de entre su vasta producción– dos obras imprescindibles: “El Aleph” y “Ficciones”.
El Aleph fue editado en 1949 y, como gran parte de la obra del escritor argentino, sus relatos son inverosímiles (palabra muy utilizada por Borges). Como no podía ser de otra manera, todo el mundo fantástico del escritor se describe en mundos casi imposibles, distópicos.
Los cuentos que componen el Aleph
–El inmortal
–El muerto
–Los teólogos
–Historia del guerrero y la cautiva
–Biografía de Tadeo Isidoro Cruz
–Emma Zunz
–La casa de Asterión
–La otra muerte
–Deutsches Requiem
–La busca de Averroes
–El zahir
–La escritura del dios
–Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto
–Los dos reyes y los dos laberintos
–La espera.
–El hombre en el umbral
–El Aleph
Frases destacadas
“Vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.”
“En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré”.
“Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?“
“Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido”.
“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.”
Sinopsis
El cuento El Aleph –que da nombre al libro– es relatado por el alter ego de Borges, quien comienza contando lo que sucede luego de la muerte de Beatriz, a la que había amado sin ser correspondido.
Por eso, en cada aniversario de la muerte de ella, visita la vieja casa de la familia de Beatriz. En esas visitas, Borges se relaciona con el primo hermano de la mujer: Carlos Argentino Daneri, comparte con Borges algunos poemas que ha hecho, con la esperanza de que este convenza a un importante escritor de prologarlos.
Tiempo después, Borges recibe una llamada de Daneri, quien le dice que la antigua casa será demolida. Es allí cuando le revela un gran secreto: en el sótano hay un Aleph, un punto desde el cual se puede ver todo el universo simultáneamente, y del que necesita para escribir.
Borges va a la casa y desde el escalón diecinueve del sótano reconoció el Aleph, una circunferencia de apenas unos centímetros de diámetro que le permite verlo todo.
En el Aleph hay un microcosmos infinito dentro de sí. Quien ve a través del Aleph, después no puede sorprenderse de nada, porque en un instante lo habrá visto todo. Solo resta esperar que la sombra del olvido pase, indefectiblemente, por la mente humana.
Daneri le preguntó a Borges qué pensaba sobre lo que vio y este no le dijo nada, porque sabe que ya no es el mismo de antes. La casa fue demolida, Daneri ganó un premio por su poema y los personajes no vuelven a verse.
Ficciones
El libro tiene dos partes: El jardín de los senderos que se bifurcan (1944) y Artificios (1941).
Los cuentos que lo componen
El jardín de los senderos que se bifurcan
–Tlön, Uqbar, Orbis Tertius
–El acercamiento a Almostásim
–Pierre Menard, autor del Quijote
–Pierre Menard
–Las ruinas circulares
–La lotería de Babilonia
–Examen de la obra de Herbert Quain
–La biblioteca de Babel
–El jardín de los senderos que se bifurcan
Artificios
–Funes el memorioso
–La forma de la espada
–Tema del traidor y del héroe
–La muerte y la brújula
–El milagro secreto
–Tres versiones de Judas
–El fin
–La secta del Fénix
–El sur
Frases destacadas
“Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche (…)”
“Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente; la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.”
“Pensé en un laberinto, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros.”
“En el sueño del hombre que soñaba, el soñado se despertó.”
“Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno.”
Sinopsis del cuento Las ruinas circulares
Un hombre –quien se encuentra ante unas ruinas de un antiguo templo circular– se propone crear un ser humano a través del sueño e imponerlo a la realidad.
Al principio está en el centro de un anfiteatro de estudiantes a los cuales les dicta lecciones. Elige a un alumno y, después de darle lecciones particulares, se maravilla de las habilidades del joven. Sin embargo, un día, el hombre se despierta y, por muchas noches, no puede dormir.
Reconoce que su primer intento ha sido un fracaso y decide buscar otro método de trabajo. Después de un descanso y de observar varios ritos de purificación y adoración a los dioses, se duerme y sueña con un corazón.
Noches, días y años pasan y el hombre crea a su hijo, pedazo por pedazo; prestando atención a cada detalle. Al final, el joven está completo, pero no habla y no se incorpora; solo sueña. El hombre le ruega ayuda al dios del Fuego para darle vida a su hijo y esté consciente.
El joven se despierta como un hombre de carne y hueso y es enviado a otro templo. Solo el soñador y el dios del Fuego saben que el hijo es una creación, un hombre soñado; no es un hombre real. Al pasar el tiempo, el soñador escucha de otros hombres que hay un hombre en otro templo que puede caminar por el fuego sin daño.
El hombre sabe que este es su hijo y se preocupa de la posibilidad de que él se entere de que no es un ser humano, sino una proyección de otro. Se acerca de repente un gran fuego al templo del soñador. El hombre acepta que ha llegado su momento de morir y camina hacia el fuego. Pasa por las llamas sin dañarse y, en ese momento, comprende que él también es una proyección, un sueño de otro hombre.

