Mientras gran parte de Justicia mendocina está paralizada por reclamos salariales de empleados, este martes se vio una llamativa escena junto al Palacio de Justicia.
El ministro de la Suprema Corte, José Valerio, decidió comprarle unas tortitas a una mujer que ofrecía en la puerta del edificio ubicado en el Barrio Cívico. El supremo recibió las raspadas con una sonrisa e ingresó a Tribunales.
En ese lugar, los empleados que realizan la medida de fuerza venden tortas y sopaipillas para cubrir costos, debido a los descuentos por los días de paro.
La situación es anodina y hasta podría pasar desapercibida.
Pero generaron varias lecturas en el Poder Judicial.
En primer lugar, porque quien vendía los panificados era una auxiliar de oficina fiscal, que también se encontraba de paro.
La otra es que en los pasillos se comentaba que Alejandro Gullé había dado la orden de desalojar a los manifestantes de esa zona. Por ende, el gesto de Valerio pareció desafiar al Procurador.
Como se quiera ver, un síntoma de la Justicia mendocina.
