Hay cosas que no tienen explicación. Muchas veces se trata de errores humanos; otras, de problemas técnicos por acciones que no queremos hacer. Un ejemplo de eso ocurrió ayer con una mujer que llamó al Hospital Lagomaggiore porque tenía una duda sobre el camión de hisopados, que suele encontrarse en el lugar. La atendió una empleada y le dijo que la derivaba al área de consultorios para evacuar sus preguntas. Pero, todo terminó mal: la interesada terminó hablando con un hombre que también había llamado por el mismo tema. ¿Se cruzaron las llamadas o se sacaron el problema de encima? Vaya uno a saber…