Al momento de construir una vivienda, existen distintas técnicas que pueden influir en el tiempo de obra, los materiales utilizados y el costo final.

Las casas prefabricadas, industrializadas y tradicionales son tres opciones que, aunque comparten el mismo objetivo, presentan diferencias significativas en su proceso constructivo.

Mientras que las tradicionales siguen métodos más artesanales, las industrializadas y prefabricadas se apoyan en la eficiencia y la tecnología para optimizar cada etapa del proceso.

Aquí te explicamos sus principales características y ventajas para ayudarte a elegir la mejor opción para tu proyecto.

Construcción tradicional: ladrillos y más allá

La construcción tradicional se asocia históricamente con el uso de madera, ladrillo, tierra y hormigón, entre otros, y a menudo requieren un trabajo manual intensivo y una gran habilidad artesanal.

Este tipo de construcción utiliza materiales húmedos como morteros para unir mampuestos y es un proceso artesanal, aunque existen alternativas más modernas como los morteros sintéticos.

Al tratarse de obras fabricadas con mano de obra calificada y cumpliendo con altos estándares de calidad, ofrece resistencia, durabilidad y solidez en las edificaciones.

Construcción industrializada: eficiencia y tecnología

La industrialización en la construcción consiste en mecanizar al máximo los procesos de diseño arquitectónico, mantenimiento y demolición de inmuebles.

El empleo de esta metodología nos aporta principalmente optimización máxima de nuestro trabajo y un producto de calidad y sostenible.

Además, aplica técnicas propias de la industria manufacturera para aumentar la eficiencia en el proceso constructivo.

Viviendas prefabricadas: rapidez en montaje

El concepto de prefabricación implica que partes de la vivienda se fabrican previamente en taller para luego ser montadas en el lugar de la obra. Esto reduce tiempos y asegura un mayor control en el proceso.

De esa forma, todas las piezas prefabricadas poseen gran precisión geométrica garantizando así el encaje con exactitud.

También suponen la ventaja de mejorar los tiempos de obra. Reduciendo así los gastos fijos, aunque son trabajos específicos que requieren de personal previamente capacitado.

En sistemas como el Steel Frame, es posible realizar una prefabricación total, logrando una notable eficiencia en condiciones climáticas controladas y evitando interrupciones en la obra.