“Mi papá no era mi papá, pero ambos se llamaban igual: Américo”. Así comenzó a contar su historia Eduardo Martín Vega (37), quien hace cuatro años descubrió de casualidad que el hombre que lo crió no era su verdadero padre biológico.

Tras una intensa investigación, en junio logró conocer a su progenitor. La historia de Eduardo es compleja como la de muchas personas que buscan descubrir sus orígenes. Un día, este comerciante que vive en Guaymallén, fue a visitar la tumba del hombre que lo crió y educó junto a su mamá biológica y vio que sus restos no estaban allí. En el cementerio le dieron datos de los familiares del fallecido y fue como terminó dando con un sobrino de su papá de crianza quien le confesó la verdad.

“Yo tenía sospecha de chico porque mi apellido es Vega y el de mi papá Álvarez. Pero mi mamá me aseguró hasta que murió que Américo Álvarez era mi padre. Cuando me revelaron este secreto que la familia había guardado, me contacté con la licenciada en Psicología Erica Curia y la Coordinación de Juventudes de Guaymallén, que me apoyaron y me orientaron en mi búsqueda”, contó Eduardo mientras se le llenaron los ojos al rememoran los nervios que sintió cuando descubrió donde vivía su padre biológico y cómo fue aquel encuentro.

“Américo Ojuez es mi verdadero papá. Cuando nos encontramos fue muy emocionante. Me dijo que él sabía de mi existencia pero que mi mamá nunca le permitió acercarse”, detalló el hombre, quien ahora tiene una docena de hermanos por parte de sus progenitores.

Por su lado, Curia, psicóloga del Ministerio de Desarrollo, señaló: “Un dato importante en esta familia es que la mamá y el tío biológico de Eduardo fueron bebés apropiados en Chile. Así, la historia se vuelve a repetir al negarle a él la posibilidad de conocer sus orígenes. Lo que los psicólogos llamamos interpretación regresiva y como se repite la historia a través del inconsciente”.

Eduardo Vega junto a su padre biológico el día que se vieron por primera vez cara a cara.

Los casos judicializados

Más de tres millones de personas en el país han sido entregados al momento de su nacimiento, vendidos, abandonados o robados y ahora buscan conocer sus orígenes. De esa cifra, según dijo Luz Faingolg, directora de Derechos Humanos de la provincia, unos 100 mil son mendocinos de acuerdo a datos que aportan diferentes ONG.  

La funcionaria explicó que esta cifra perteneces a personas que quieren conocer sus identidades pero que sus casos no están relacionados a las desapariciones durante la Dictadura y aclaró que oficialmente no hay un registro provincial.

Mientras que en la Justicia hay una veintena de causas. La fiscal Cecilia Bignert explicó que es una investigación que hace poco está a su cargo, pero que “en este tiempo llevamos algunos avances que prefiero no ventilar en resguardo de la pesquisa”.

Y detalló que en la Primera Circunscripción (Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján, Maipú y Lavalle) hay 18 denuncias: “Son 14 mamás y cuatro hijas”, apuntó. Mientras que desde la oficina de prensa del Poder Judicial confiaron que en Segunda Circunscripción (San Rafael, General Alvear y Malargüe) no hay casos judicializado y no precisaron si en el resto de las jurisdicciones habían más causas pero indicaron que las que lleva la fiscal Bignert marcan una tendencia en la provincia.

Base de datos

A nivel nacional existe el banco de datos genéticos de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y tiene que ver con los robos de bebés de la Dictadura. Así, Claudio Avruj aseguró al diario Clarín: “Desde la Secretaría de Derechos Humanos queremos ampliar el concepto del derecho a la identidad a todas estas personas, mamás, hermanos, hijos y familias que buscan hace años completar su historia y sus afectos. Para eso, estamos comenzando a elaborar un proyecto para ampliar las competencias de la CONADI para que incluya en sus investigaciones los casos que no tienen que ver con delitos de lesa humanidad”.

De esta manera, hay muchas organizaciones no gubernamentales en todas las provincias que colaboran con estas personas y muchas de ellas aportan datos a un banco de datos genéticos que se elaborará a nivel nacional.

En la provincia uno de los grupos independientes que trabaja con mayor intensidad es el Colectivo Mendoza por la Verdad, que todos los sábados realiza reuniones que son pautadas previamente con madres, padres e hijos que buscan conocer sus orígenes. Las mismas se realizan en la sede del Concejo Deliberante de Capital. Además, a fines de julio firmaron un convenio con la Legislatura y abrirán sedes en Santa Rosa, San Rafael, Tunuyán y Ciudad. Quienes deseen comunicarse con este grupo pueden enviar un whatsapp al 261 372-5731.

Otra de las organizaciones sin fines de lucro que trabaja en la provincia y sobre todo en la zona de Valle de Uco es Te Voy a Encontrar Mendoza, que se los puede contactar a través de su página de Facebook.

El proyecto de ley

La diputada María José Sanz presentó el año pasado un proyecto de ley para crear el Programa Provincial de Búsqueda Universal de Identidad de Origen y Biológica con el que se pretende recopilar y sistematizar datos para el fácil acceso de las personas que buscan reconstruir su biografía.

“Hace un par de años atrás cuando era concejal en San Rafael, tomé contacto de modo casi circunstancial con los integrantes del Colectivo Mendoza por la Verdad. Ese día charlamos mucho y me quedé realmente impresionada con las historias que escuché. Desde ese momento comencé a interiorizarme, a buscar información, a conectarme con gente que sabe mucho del tema. Este proyecto fundamentalmente está destinado a brindar asistencia y contención a todas las víctimas de supresión de identidad -no sólo a aquellas que lo sufrieron del ‘76 al ’83-. En él solicito acompañamiento jurídico, psicológico para estas personas, que el Estado provincial disponga la apertura de un registro a fin de que aquellas personas que dudan sobre su procedencia encuentren canales flexibles para acceder a información que se encuentra en maternidades o en el Registro Civil, por ejemplo”, dijo la diputada de Cambiemos.

Y agregó que en el proyecto propone que “se dispense de guardar el secreto profesional a parteras, médicos y enfermeras. Tiene una relación directa con otro proyecto que también presenté y que lo completa: la obligatoriedad de que en todas las maternidades de la provincia exista un agente del Registro Civil el que, en el mismo momento de nacimiento del niño llene su partida de nacimiento y egrese del nosocomio con el trámite de inscripción en el Registro Civil de las Personas completo -ya se está haciendo una “prueba piloto” en el Hospital Lagomaggiore-. Este sería un paso verdaderamente eficaz para evitar el tráfico de bebés, que no es nada más ni nada menos que trata de personas”, finalizó.