Una compra de indumentaria que buscaba aliviar el bolsillo de las familias terminó en una estafa que afectó a casi 200 jugadores de futsal del Club Pacífico. Deportistas de distintas categorías, desde los más pequeños hasta la Primera, pagaron por conjuntos de entrenamiento y de juego que nunca recibieron. El dinero enviado a la empresa Xoga, de Buenos Aires, asciende a $5.572.044, según la documentación aportada por los integrantes de la subcomisión de la disciplina.
El conflicto comenzó a fines de 2025, cuando desde la subcomisión de futsal les comunicaron a los padres que habían encontrado un proveedor con precios más económicos que los ofrecidos por empresas de Mendoza. La intención era que todos los chicos pudieran acceder a la indumentaria, ya que el costo de los conjuntos representaba una dificultad para numerosas familias.
Mariana Guzzante habla de “Brücher, crónica botánica inaudita”, a días de su estreno
¿Qué hacía un botánico alemán vinculado al nazismo en una finca de Ugarteche? ¿Qué secretos ocultaba su pasado? ¿Y qué relación existe entre una expedición científica nazi durante la Segunda Guerra Mundial, el tráfico de semillas y las disputas actuales por…
Sin embargo, después de realizar los pagos acordados, comenzaron las demoras. El proveedor prometió distintas fechas de entrega, pero los meses pasaron y la ropa nunca apareció. Los reclamos se multiplicaron y la situación derivó en una denuncia ante Defensa del Consumidor.
Mientras tanto, las familias siguen sin los conjuntos por los que pagaron y reclamaron una respuesta institucional para resolver el problema.
Cómo comenzó la compra
Emmanuel Pace, integrante de la subcomisión de futsal, explicó que asumió esa responsabilidad en septiembre de 2023 y que el grupo funciona como una organización de padres que trabaja de manera ad honorem para sostener la actividad deportiva.
Según relató, la subcomisión suele afrontar gastos de funcionamiento y equipamiento, desde la compra de pelotas y conos hasta la adquisición de camisetas y otros elementos necesarios para las distintas categorías.
La búsqueda de un proveedor más económico surgió por una cuestión concreta: el costo de la indumentaria en Mendoza resultaba elevado para muchas familias. De acuerdo con Pace, aproximadamente la mitad de los padres tenía dificultades para afrontar el pedido en las condiciones habituales.
Por eso comenzaron a buscar alternativas fuera de la provincia. Entre las opciones encontraron dos proveedores, uno de Comodoro Rivadavia y otro de la Ciudad de Buenos Aires, cuya actividad habían conocido a través de publicaciones en Instagram vinculadas con otros clubes de futsal.
Finalmente, eligieron a Xoga por sus precios y acordaron un esquema de pago dividido en dos cuotas, con vencimientos previstos para el 10 de enero y el 10 de febrero de 2026.
La comunicación del pedido se realizó en diciembre de 2025. Aunque algunos padres demoraron en completar los pagos, para el 7 de marzo la subcomisión ya contaba con los fondos para cancelar la operación.
El monto total transferido a la empresa fue de $5.572.044. La entrega, sin embargo, nunca se concretó.
Promesas de entrega y denuncias
Pace contó que, después de recibir una seña cercana al 50% o 60% del pedido, comenzaron los inconvenientes con el proveedor. Las fechas de entrega se postergaban y desde la empresa solicitaban que se completara el pago, aunque no presentaban pruebas concretas de que la indumentaria estuviera terminada.

Ante esa situación, el integrante de la subcomisión pidió fotografías o videos de las prendas antes de transferir el saldo restante. La respuesta nunca llegó en los términos solicitados.
El conflicto escaló al punto de que el propio Pace decidió viajar a Buenos Aires para presentarse en el taller del proveedor, ubicado en el barrio porteño de Flores.



“Me dijo que no tenía la ropa, que él no me iba a estafar, que sabía dónde vivía y que sabía dónde estaba el taller. Me juró que me lo iba a entregar, pero nunca lo hizo”, relató.
Según explicó, hubo otros intentos de resolver el problema de manera presencial y conserva audios y mensajes en los que el empresario prometía cumplir con el pedido.
Frente a la falta de soluciones, se inició un reclamo ante Defensa del Consumidor que lleva el caso número 1704465 y el expediente 6330 2026.
Casi 200 jugadores afectados
Laura Guevara, madre de un jugador de la categoría C11 de futsal, contó que las familias fueron convocadas en diciembre de 2025 para informarles sobre la posibilidad de comprar los conjuntos a un precio más accesible.
En su caso, explicó que realizaron dos pagos, uno inicial de aproximadamente $23.000 y otro durante febrero, con la promesa de recibir la indumentaria una vez completado el desembolso. “Seguimos sin los conjuntos. En el medio hubo reclamos. La respuesta que nos dieron fue que habían sido estafados y que habían hecho la denuncia en Defensa del Consumidor”, manifestó.
La mujer remarcó que el problema excede el dinero que aportó cada familia. La compra involucró a numerosas categorías, desde las divisiones infantiles hasta la Primera, por lo que el perjuicio alcanzó a casi 200 deportistas. “Estamos cansados de que nos den vueltas. Lo que queremos es una respuesta”, expresó Guevara.
El proveedor señalado por los integrantes de la subcomisión es Xoga, una empresa de indumentaria deportiva de Buenos Aires. El Sol intentó obtener su versión sobre los incumplimientos denunciados por las familias y el dinero transferido, pero la empresa no respondió a las consultas.
