La huida de Flávio Bolsonaro de Brasil se convirtió en un hecho que quedará en la historia como uno de los operativos de distracción más amplios de los últimos tiempos: involucró incluso al gobierno de una potencia como Estados Unidos y alcanzó a medios de todo el mundo, que dieron por concretada una fuga que en realidad tardó más de 24 horas en materializarse.
Todo comenzó en la madrugada del martes, cuando las primeras informaciones periodísticas hablaron de una presunta salida del senador desde Brasil hacia Puerto Iguazú para abordar un vuelo con destino a Estados Unidos, en desafío a una medida judicial dictada tras su sorpresiva derrota en el balotaje del domingo. A partir de ahí se desató un sinfín de versiones contradictorias sobre su paradero. El primer medio en reportar el plan fue Infobae, que mostró incluso el avión Gulfstream G400 de matrícula LV-JQW, de la compañía Baires Fly, apostado en el aeropuerto de Puerto Iguazú.
Durante todo el día, tanto el gobierno brasileño como el argentino afirmaron no registrar movimientos migratorios del senador. El vocero presidencial Adrián Ravier aseguró alrededor de las 11.30 desconocer cualquier situación vinculada a su ingreso: “No hay ningún pedido de asilo, con lo cual no hay nada más que agregar”. Media hora después, la Dirección Nacional de Migraciones confirmó que no se había registrado ningún ingreso del senador al país.
Pese a eso, la versión de la fuga fue tomando fuerza. Cerca de las 14, el sitio Metrópoles informó que Bolsonaro estaba en vuelo rumbo a Estados Unidos, citando a personas próximas a la familia. Media hora más tarde, la agencia Reuters indicó que un aliado del excandidato había confirmado la salida, y la información alcanzó dimensión global. Poco después de las 17.30, la cadena CNN confirmó el supuesto arribo a Estados Unidos citando fuentes del gobierno de Donald Trump: “El senador y candidato derrotado a la presidencia llegó con su mujer e hijas este martes”.
La presunta llegada escaló hasta las tapas de los principales diarios del planeta. The Washington Post la llevó a su edición impresa citando a “tres personas con conocimiento del asunto”. The New York Times reportó que había partido “según tres funcionarios estadounidenses”. Bloomberg, O Globo, el Financial Times, El País y El Mundo de España también dieron por sentada la fuga, e incluso difundieron que su hermano Eduardo Bolsonaro lo había recibido en Miami. Nada de eso había ocurrido: el senador y su familia todavía estaban por ingresar a la Argentina.
El misterio recién se develó a la 2.01 de este miércoles (hora argentina), cuando la Dirección Nacional de Migraciones informó que a las 22.50 del martes Flávio Bolsonaro, junto a su mujer y sus dos hijas, habían ingresado a Misiones “con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal”, para abordar un vuelo privado con destino a Guayaquil, Ecuador. Es decir: mientras el mundo lo daba por llegado a Florida, el senador seguía en Brasil y luego cruzó a la Argentina por el Puente Internacional Tancredo Neves.
La maniobra fue interpretada como una operación de despiste para facilitar su escape. “La maniobra de distracción de Flávio Bolsonaro funcionó: permaneció en Brasil hasta las 22.50 de ayer”, escribió la columnista Míriam Leitão, de O Globo. Otra periodista del mismo diario, Bela Megale, señaló a Eduardo Bolsonaro como el operador detrás de la campaña de desinformación, que incluyó incluso una versión falsa sobre una ruta a través de Venezuela. El propio Trump alimentó la confusión: consultado por el paradero del senador pasada la medianoche, respondió que “realmente no sé dónde está, pero escuché que estaba en la Argentina”.
Desde el entorno de Milei negaron haber colaborado con la maniobra. El estratega Santiago Caputo se burló en X: “La cobertura periodística del día de hoy debe haber sido probablemente uno de los papelones más grandes del periodismo mundial de la historia”. Por el lado estadounidense, un funcionario del Departamento de Estado confirmó que Bolsonaro y su familia “recibirán sus respectivas visas” y que se les permitirá ingresar al país, aunque sin precisar si se les concedería asilo político.
Finalmente, el Gulfstream G400 operado por Baires Fly aterrizó en el aeropuerto de Opa-Locka, en Miami, a las 9.25 (hora local) de este miércoles, tras salir de Puerto Iguazú y hacer escala en Guayaquil. Según un aliado cercano a la familia, el senador dará una conferencia de prensa este jueves en Miami, en la que se espera que revele más detalles de una salida de Brasil que mantuvo en vilo -y en offside- a buena parte del periodismo mundial.
Con información de La Nación.
