Una nueva especie animal fue descubierta en las profundidades de una antigua galería romana en España, en un hallazgo que unió arqueología y biología. Se trata de un pequeño isópodo terrestre denominado Baeticoniscus carmonaensis, encontrado en la mina de agua de San Antón, en Carmona, Sevilla.

El animal mide apenas entre 2,5 y 2,7 milímetros, pero llamó especialmente la atención de los investigadores por sus características anatómicas y por el ambiente extremo en el que fue encontrado: una zona completamente oscura de una estructura subterránea construida hace aproximadamente 2.000 años.

El descubrimiento fue realizado durante exploraciones de la mina de agua de San Antón en 2021 y 2022. Posteriormente, un equipo integrado por Julio Cifuentes, Enrique Peña Pérez y Álvaro Luna analizó los ejemplares y confirmó que se trataba de una especie nueva para la ciencia. El estudio fue publicado en la revista científica Subterranean Biology en mayo de 2025.

Cómo es la nueva especie

El Baeticoniscus carmonaensis pertenece al grupo de los isópodos terrestres, animales emparentados con las conocidas cochinillas de humedad.

A diferencia de otros representantes de su género, esta nueva especie presenta un gran ocelo negro, además de una particular combinación de tubérculos y costillas en la cabeza y el tórax que permitió diferenciarla de especies cercanas.

Los ejemplares estudiados son completamente incoloros, una característica compatible con la vida permanente en ambientes sin luz natural.

Los machos pueden alcanzar unos 2,5 milímetros de longitud, mientras que las hembras llegan aproximadamente a 2,7 milímetros.

Los investigadores analizaron 35 ejemplares, incluidos el holotipo y los paratipos utilizados para establecer formalmente las características de la nueva especie.

El nombre científico hace referencia precisamente al lugar donde fue encontrada: Carmona, la localidad sevillana situada sobre la antigua galería subterránea.

Dónde encontraron al animal

Los ejemplares fueron localizados en la mina de agua de San Antón, un sistema de galerías subterráneas situado debajo de Carmona.

La estructura tiene origen romano y fue construida aproximadamente hace dos milenios. En su interior todavía existen sectores por los que circula agua y donde las condiciones ambientales son muy diferentes de las que existen en la superficie.

Los investigadores encontraron los isópodos en la denominada zona afótica, es decir, un sector al que no llega la luz. Allí estaban asociados principalmente con trozos de madera en descomposición.

El estudio señala que los ejemplares fueron observados en madera podrida dentro de esta galería subterránea, lo que demuestra que la especie encontró allí las condiciones necesarias para sobrevivir.

Una especie que sobrevivió

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento es que la nueva especie fue identificada dentro de un sitio arqueológico subterráneo.

Los autores destacan que se trata de uno de los pocos casos conocidos en el mundo en los que una nueva especie es descrita a partir de ejemplares encontrados en un espacio subterráneo de importancia arqueológica.

El ambiente de la mina de San Antón constituye un hábitat particularmente aislado. La ausencia de luz, la humedad y la presencia de materia orgánica en descomposición generan condiciones que pueden favorecer la existencia de especies especializadas en vivir bajo tierra.

El hallazgo también demuestra que estructuras construidas por las sociedades humanas hace miles de años pueden convertirse, con el paso del tiempo, en refugios para especies que permanecen prácticamente desconocidas.

Qué tiene de particular su gran ojo

El aspecto que más llamó la atención de los investigadores fueron sus ojos.

La especie posee un ocelo grande y de color negro, una característica que permite distinguirla de especies relacionadas. El término ocelo hace referencia a un órgano visual simple, diferente de los ojos complejos presentes en otros animales.

La presencia de esta estructura es uno de los elementos utilizados por los científicos para diferenciar al Baeticoniscus carmonaensis de su pariente más cercano conocido, Baeticoniscus bullonorum. También existen diferencias en la cantidad y distribución de los tubérculos y costillas de su cuerpo.

Por eso, aunque se trata de un animal diminuto, sus características anatómicas fueron suficientes para establecer que los investigadores estaban frente a una especie que no había sido descrita anteriormente.

La mina romana de San Antón

La mina de agua de San Antón forma parte de una antigua infraestructura hidráulica ubicada bajo Carmona.

Las galerías fueron construidas para captar y conducir agua y constituyen una muestra de la ingeniería desarrollada durante la época romana.

El sistema subterráneo se extiende por debajo de distintos sectores de la ciudad y se caracteriza por sus galerías, pozos y canales.

Durante las exploraciones realizadas en 2021 y 2022, los investigadores recorrieron sus sectores subterráneos y revisaron distintos ambientes en busca de fauna asociada a estos espacios.

Fue precisamente entre los restos de madera acumulados en las galerías donde apareció el pequeño isópodo que terminaría convirtiéndose en una nueva especie para la ciencia.