Los plazos fijos en pesos volvieron a ofrecer un rendimiento inferior a la inflación durante julio. De acuerdo con los datos publicados por el Banco Central (BCRA), tanto los depósitos tradicionales como los ajustados por inflación registraron un retroceso en términos reales, en un contexto de tasas que no lograron seguir el ritmo del aumento de los precios.
Las estadísticas oficiales muestran que el stock promedio de plazos fijos tradicionales del sector privado aumentó un 1,4% nominal durante julio, mientras que la variación entre el cierre de junio y el último día del mes fue del 1,9%. Ambos porcentajes quedaron por debajo o, en el mejor de los casos, apenas empataron con la inflación estimada por las consultoras privadas, que proyectan un índice cercano al 2%.
Durante julio, las tasas de interés ofrecidas por los bancos aumentaron levemente, pero ese ajuste no alcanzó para mejorar el rendimiento real de los ahorros. Según el relevamiento del Banco Central, la tasa subió apenas 0,6 puntos porcentuales a lo largo del mes.
Los depósitos mayoristas cerraron julio con una tasa anual del 23,3% (Tasa Tamar), mientras que el promedio de las entidades financieras pagó un 19,7% anual para los depósitos tradicionales. En los primeros días de agosto, incluso, algunos bancos ya redujeron las tasas hasta el 16%.
Fuerte caída de los plazos fijos UVA
El deterioro también alcanzó a los depósitos ajustados por inflación. Después de varios meses de crecimiento impulsado por la aceleración de los precios, los plazos fijos UVA registraron una fuerte caída.
El stock promedio de estos instrumentos descendió un 9,7% durante julio y, al comparar el cierre de junio con el último día del mes pasado, la retracción llegó al 13,9%, incluso en términos nominales.
Crecieron los depósitos, pero no los plazos fijos
Pese al desempeño negativo de los plazos fijos, el total de depósitos en pesos del sector privado mostró un comportamiento diferente. En promedio crecieron un 3,2% durante julio, superando la inflación, aunque la comparación entre los saldos del cierre de junio y julio reflejó una baja del 1%.
La explicación estuvo vinculada principalmente al movimiento de los fondos más líquidos. Los depósitos en cuentas corrientes aumentaron un 2,5% promedio durante el mes, aunque retrocedieron un 2,4% entre puntas. En tanto, las cajas de ahorro registraron un incremento promedio del 8,5%, pero finalizaron julio con un saldo 5,7% inferior al del cierre del mes anterior.
Los datos reflejan un cambio en el comportamiento de los ahorristas durante julio. Mientras los plazos fijos perdieron atractivo por ofrecer rendimientos inferiores a la inflación, una mayor proporción de los fondos permaneció en instrumentos de mayor liquidez, como las cuentas corrientes y las cajas de ahorro.
