El presidente Javier Milei proyecta para 2026 la convocatoria a una cumbre regional de líderes y referentes de derecha alineados con la agenda liberal-conservadora que impulsa su gobierno y con el vínculo estratégico que mantiene la Argentina con Estados Unidos bajo la órbita republicana de Donald Trump.
La iniciativa, aún en etapa incipiente, apunta a consolidar una alianza política y discursiva que funcione como contrapeso de los gobiernos identificados con el populismo en América Latina.
En la Casa Rosada aseguran que el mandatario busca reunir a dirigentes con afinidad ideológica, entre ellos José Antonio Kast, recientemente electo presidente de Chile, Daniel Noboa de Ecuador, Santiago Peña de Paraguay, Rodrigo Paz de Bolivia y el salvadoreño Nayib Bukele, con quien Milei mantiene una relación fluida. También se mencionan contactos con referentes de Perú. La Argentina aspira a ser sede del encuentro, aunque todavía no hay definiciones sobre fechas ni formato institucional.
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Desde su llegada al poder, Milei intensificó la agenda internacional con gobiernos y dirigentes afines, con el objetivo de posicionarse como una referencia del bloque conservador regional. Ese perfil quedó expuesto tras el triunfo de Kast en Chile, celebrado por el oficialismo argentino como una señal de cambio de rumbo en América del Sur, y que derivó en críticas desde Brasil. El propio presidente reforzó esa lectura con mensajes públicos en los que planteó un retroceso de la izquierda en la región.
Ese discurso también se replicó en foros multilaterales. En la última cumbre del Mercosur, celebrada en Foz de Iguazú, Milei cuestionó los límites del bloque, criticó al gobierno venezolano de Nicolás Maduro y elogió la política exterior de Trump, ante la presencia de Luiz Inácio Lula da Silva y otros mandatarios regionales. En el entorno presidencial sostienen que el jefe de Estado se perfila como un articulador natural de este espacio, que no tendría carácter formal pero sí coordinación política.
La idea de fondo es avanzar en una articulación regional para dar lo que el oficialismo define como una “batalla cultural” en defensa de la propiedad privada, el capitalismo y la liberalización económica. Incluso se evaluó la creación de una suerte de liga conservadora inspirada en experiencias históricas, proyecto que por ahora quedó en suspenso, pero que anticipa el eje ideológico que el Gobierno argentino buscará profundizar durante el próximo año.
