Adrian Ocampo Cazón luego de su captura en Bolivia.

Han pasado casi dos meses desde la captura de Adrián Ocampo Cazón en la localidad boliviana de Rurrenabaque, pero su llegada a territorio argentino para enfrentar a la Justicia mendocina se ha convertido en una carrera contrarreloj. Este hombre manejaba alcoholizado y provocó hace más de 10 años un trágico accidente que terminó en pocos minutos con la vida de un padre y su hija, sobre el Acceso Este en Guaymallén.

Escapó hacia su país de origen y después de varios años, a fines de febrero, Interpol logró su captura. La detención, revelada por este diario, generó fuerte impacto en la provincia, debido a que Ocampo Cazón se fugó cuando debía enfrentar una imputación y un juicio arriesgando entre 8 y 25 años de cárcel.

Mientras el tiempo judicial avanza y la causa se acerca peligrosamente este año a los plazos de prescripción, los trámites en el país vecino mantienen en vilo a los investigadores y a los familiares de las víctimas, debido a que podrían pasar más de 60 días desde el momento de la captura del sujeto hasta la llegada a nuestra provincia.

Ocampo Cazón fue detenido en un operativo de Interpol Bolivia que puso fin a una década de búsqueda. El hombre está acusado de haber provocado la muerte de Juan Manuel Viudez (62) y su hija María Laura (39) en febrero de 2013, cuando conducía alcoholizado y a contramano por el Acceso Este.

La fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos inició inmediatamente los trámites correspondientes a través de Interpol y Cancillería para solicitar la extradición pasiva del acusado.

Sin embargo, fuentes judiciales confirmaron que el proceso se encuentra en el Tribunal Supremo de Bolivia, organismo que debe analizar la documentación enviada desde la Justicia de Mendoza y que se designe un Juzgado para que se expida y ejecute el mandamiento de detención en coordinación con la Policía del vecino país o Interpol.

El problema principal radica en que la causa está próxima a prescribir y se necesita con urgencia la presencia del imputado en Mendoza para continuar con la instrucción.

Los plazos judiciales avanzan mientras los procedimientos diplomáticos y legales entre ambos países siguen un curso que, si bien tiene plazos establecidos -45 días con la posibilidad de sumar otros 15 más-, podrían demorarse aún más.

Un fallo judicial que terminó beneficiándolo

El caso de Ocampo Cazón se convirtió en emblemático para la Justicia de Mendoza, no solo por la brutalidad y la repercusión del siniestro, sino porque puso sobre la mesa el debate acerca de cómo deben calificarse los homicidios causados por conductores alcoholizados.

Mientras que un homicidio culposo prevé penas de hasta 6 años de encierro, el homicidio simple con dolo eventual -como está caratulada actualmente la causa- puede alcanzar los 25 años de prisión.

Justamente, este caso que tuvo como víctimas a padre e hija generó un fuerte debate porque la jueza que actuó en el proceso, Alejandra Mauricio, entendió en un primer momento que Ocampo Cazón debía enfrentar el proceso imputado por la primera de las calificaciones citadas, lo que permitió que recuperara la libertad y se fugara a otro país.

Actualmente, el acusado permanece recluido en el penal de San Pedro, en La Paz, donde fue trasladado tras su captura. El proceso de extradición implica una serie de pasos que incluyen no solo la autorización judicial sino también trámites administrativos entre ambos países.

El hecho de que Ocampo Cazón sea ciudadano boliviano también complicó el escenario, ya que algunos países tienen restricciones o procesos especiales para extraditar a sus propios ciudadanos.

Un padre y su hija muertos en el Acceso Este

Ocampo Cazón nació en Potosí, Bolivia. El 11 de febrero de 2013, mientras conducía ebrio un Renault 19, ingresó a contramano al Acceso Este de Guaymallén y provocó un fatal accidente que cobró la vida de Juan Manuel Viudez (62) y su hija María Laura (39), además de causar graves lesiones a Héctor Mario Donoso, yerno de Juan Manuel.

Tras el violento choque, fue inicialmente detenido y enviado a prisión, pero un cambio de calificación en su causa de homicidio simple a homicidio culposo le permitió salir en libertad. Cuando la fiscalía apeló esta decisión y un tribunal de segunda instancia ordenó su recaptura por homicidio simple con dolo eventual, Ocampo ya había escapado sin dejar rastros.

María Laura y su papá, Juan Manuel Viudez, murieron en el accidente del 2013.

Durante su década como prófugo, se estableció en Rurrenabaque, un pequeño municipio amazónico del departamento de Beni, donde montó un modesto taller de reparación de electrodomésticos. Aprovechando su doble nacionalidad, logró pasar desapercibido mientras reconstruía su vida.

El 28 de febrero de 2025, agentes policiales finalmente lo capturaron. Según el director de Interpol Bolivia, Juan Carlos Bazoalto, Ocampo fue trasladado al penal de San Pedro en La Paz, donde aguardará su extradición. Una vez en Mendoza, deberá enfrentar un juicio por jurado por homicidio simple con dolo eventual.

Entre otras pruebas, los investigadores lograron ubicarlo gracias a trabajos de inteligencia que siguieron la pista de que una de sus hijas cursaba una carrera universitaria en Bolivia.