El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) volvió a alertar a la provincia de Mendoza por posibles tormentas en varias partes del territorio y por el calor extremo, que fue destacado con alertas “naranjas” y “rojas”.

Con máximas de 40 ° Celsius, según el Pronóstico Meteorológico provincial, Mendoza atraviesa una de las jornadas más calurosas de lo que va de 2025. La temperatura mínima pronosticada, por su parte, fue de 26 ° Celsius. Esta estimación se mantendrá también para este lunes.

Para graficar esto, el SMN mostró a la provincia teñida de rojo o naranja, los dos máximos niveles de alerta. Las zonas con mayor riego son las que limitan con Chile, llegando desde la precordillera de Las Heras, hasta la totalidad del departamento de Malargüe. El resto de la provincia fue pintada de naranja.

Según señala este ente de medición climática, el “Nivel Rojo” significa un efecto alto a extremo en la salud. El riesgo en este nivel es descrito como “Muy peligrosos. Pueden afectar a todas las personas, incluso a las saludables“.

Por otro lado, el “Nivel Naranja”, es destacado como un “efecto moderado a alto en la salud, con temperaturas que pueden ser muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo”.

Riesgo de tormentas

El SMN también volvió a compartir la posibilidad de fuertes tormentas en gran parte del territorio provincial. Con una intensidad similar a la que azotó al Gran Mendoza en la noche de este sábado, las localidades en peligro son: Junín; Rivadavia; Valles de Luján de Cuyo; Valles de San Carlos; Valles de Tunuyán y Valles de Tupungato.

La alerta, de color amarillo, significa que “el área será afectada por tormentas, algunas localmente fuertes. Las mismas podrán estar acompañadas por abundantes precipitaciones en cortos períodos, importante actividad eléctrica, granizo y ráfagas superiores a 60 km/h. Se prevén valores de precipitación acumulada entre 20 y 40 mm, que pueden ser superados en forma puntual”.

Ante esto, se recomendó a la gente que habita dentro de estas zonas mantenerse informados para estar al tanto de la evolución de las tormentas.