En la Argentina actual, marcada por una crisis económica persistente, las actividades culturales han pasado a un segundo plano en muchas vidas. La constante reestructuración del gasto cotidiano, el aumento de las horas de trabajo y los desafíos de una economía doméstica al límite han llevado a muchos a reducir sus consumos. En este contexto, surge una duda: ¿es la cultura un lujo innecesario en Mendoza?
Una encuesta realizada en el Gran Mendoza por “Demokratía” propuso investigar cómo los mendocinos perciben la cultura. Se consultó: ¿Cuál es su importancia en nuestras vidas? ¿Es un gasto o una inversión? ¿Debe ser gestionada de forma pública o privada? ¿Qué bienes o servicios culturales consumimos? Y ¿cuánto sabemos sobre cómo la cultura beneficia a otras actividades?
El relevamiento fue realizado entre el 29 de agosto y el 3 de septiembre de 2024 a un universo de 691 personas.
Del estudio se desprende que para el 20,35% de los encuestados, la importancia de la cultura es la de enriquecer nuestro conocimiento cultural general.

A su vez, destaca que para el 78,29% de las personas es una inversión y solo el 21,71% consideró que es un gasto.

Qué se consume y quién debería financiarlo
En este sentido, el 47,87% afirmó que el principal consumo cultural pasa por cine y series, mientras que el 25,56% señaló que concurre a espectáculos (teatro, danza, música). Sin embargo, el 17,39% aseguró que no realiza ninguna actividad vinculada.
Sin embargo, de acuerdo a la formación educativa, más amplios son los consumos culturales.

En tanto, para el 43,96% de los relevados, las actividades culturales debe ser financiada de forma pública y por empresas privadas en forma conjunta, mientras que el 13,65% consideró que debe hacerse cargo el Estado de su estímulo.
