Como es habitual al nombrar la palabra “eclipse” la mente se agita y las personas ante la duda ya comienzan a actuar raro o bien utilizan el fenómenos de la excusa cuando algo sucede de manera inesperada o no satisfactoria.

Y aquí inevitablemente se viene una imagen cual meme, como si lo que fuese a suceder se tratase de un tornado en las costas de Florida. Imagino las personas tapando las ventanas, puertas, huyendo al sótano.

Ese sótano, esa casa, representa nuestro mundo interior. Quien siente miedo o se siente amenazado por este fenómeno no controlable es nuestra mente, que desea de manera ilusoria tener el control de todo. Y que ante los fenómenos o situaciones que desconoce, su primera reacción es la huída, “evitar eso que no quiero que suceda”.

Pues les tengo variadas noticias: nadie puede huir de un eclipse, todas las personas sobreviven, no pasa nada en particular, la tierra no deja de existir, el efecto es más interno que externo y quienes se abren a conocer el significado pueden sacarle provecho.

¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Qué pasará el día del eclipse?

Bueno, malo, son categorías mentales que están en nuestro lenguaje habitando en la psiquis para ordenar información. Nuestra mente lineal acotada percibe la realidad en opuestos, separa y coloca la información en absolutos. “Si es bueno, entonces no es malo.”

Pues la noticia ante esto es contarles que nada en la vida está dado en polos opuestos separados, nada es fijo, cristalizado, todo está mucho más unido de lo que podemos comprender.

Entonces paso a contarles que el eclipse no es ni bueno ni malo, es un fenómeno que se da en el universo basado en hechos concretos. Si tenemos en cuenta que no estamos separados de la realidad que excede nuestra propia individualidad, pues entonces lo que sucede entre el sol y la luna nos compete.

En un eclipse lunar la tierra se interpone entre el sol y la luna y por ende oculta la luz del sol. Los eclipses lunares se dan siempre en luna llena. Este eclipse tendrá lugar a 5 grados de tauro.

Fase de luna llena

Recordemos que la luna influye en las mareas, la luna es la protagonista de la noche. Su ciclo es de 28 días, como el de la mujer. No tiene luz propia, sino que refleja la que recibe del sol.

La fase de la luna llena tiene que ver con un momento del ciclo en el cual el satélite está en su máximo esplendor. Representa la culminación de un ciclo.

En términos astrológicos la luna refleja en la psiquis individual de cada persona, el mundo interior, el inconsciente, el “hogar” interno en el que habitamos a solas y pocas personas pueden acceder. Nuestra intimidad, la parte más sensible, mezclada, emocionalmente caótica. Nuestra parte infantil, la vulnerabilidad, el refugio. La parte “blanda”, la que se siente desprotegida.

Sin duda es un momento de limpieza, transformación, purificación, renacimiento. Una oportunidad para quitar las capas que venimos sosteniendo por miedo o comodidad. Son tiempos interesantes para revisarse internamente, ahondar en esas emociones encontradas. Ver los apegos y creencias fijas.

El eje tauro-escorpio

El sol está en escorpio, la luna en tauro.

Escorpio es muerte, poder, transformación, destrucción, intensidad, sanación, liberación, pulsión. En el plano psicológico se expresa en el control, la posesividad, la intensidad en las relaciones, el contacto con lo más profundo, con tocar fondo, el dolor. El sol está allí iluminando y trayendo al centro y a la conciencia todo esto revuelto y desordenado.

Tauro es potencia, registro de necesidad, acumulación de materia, estabilidad, tiempos lentos, inercia, fijeza. En el plano psicológico nos muestra el lado apegado, acumulador, contemplativo, lo que hay se toma como propio. La luna llena eclipsada está en tauro, despertando las emociones a flor de piel.

Temas que saldrán a la luz en este eclipse

-Vínculos emocionales que tienen que cambiar, no necesariamente terminar, sino modificar la manera de relacionarse

-Revisar el optimismo ciego exacerbado, aquel que no integra la suciedad que guardamos debajo de la alfombra

-Revisar el valor que le doy a mi persona, a los logros personales, a mis propios talentos

-Oportunidad de ver talentos nuevos personales que no me había permitido ver

-Ver lugares, relaciones, trabajos en los que me mantengo muy fijo/a por el pánico que me provoca pensar en el cambio

-Un empujón a dar un paso hacia adelante, con confianza que lo que viene es mejor.

-Observar los excesos que tapan en el fondo un sentimiento de angustia o insatisfacción

-Limpiar los miedos, las culpas, las explicaciones, los relatos que nos contamos para no vivir la vida al 100%

Serán tiempos de introspección, sensibilidad, reflexión, escucha activa de esa voz interna sabia: la intuición. Tiempos revueltos, inciertos con transformación e incertidumbre. Calma, presencia y entrega.