Pasadas las elecciones, los candidatos que ganaron y los funcionarios que ocupan cargos estratégicos en el Estado tienen que comenzar con un proceso que es importante para la vida republicana de las instituciones.
Se trata de la transición, ese pasaje que dura varios meses hasta que el 10 de diciembre se cumple con el traspaso oficial de mando en la Provincia.
Es un ritual necesario, donde los elegidos tienen que conocer el estado de situación de una gestión.
Como la campaña ha sido muy agresiva en departamentos como Las Heras, esta situación puede llegar a ser conflictiva entre ex socios políticos que han cruzado denuncias judiciales.
Por esto, hay cuestiones que deben primar: cordura y racionalidad.
No hay nada que ocultar si todo lo actuado durante estos últimos cuatro años está en orden en los documentos oficiales.
La cuestión es si un determinado funcionario está flojo de papeles y tiene que dar más de una excusa.
Lo prioritario, entonces, tiene que ser la gestión y la transparencia porque, en definitiva, quienes más pueden salir complicados en estos pasajes, a veces conflictivos, son los vecinos, que ven afectada su calidad de vida porque aquellos en quienes depositaron su confianza no hicieron las cosas como corresponde. No hay lugar para los desplantes, como los ocurridos en la vida institucional del país.
En cualquier otra situación que sea vista como irregularidad, entonces habrá tarea para la Justicia o los organismos de control.
