El peronismo mendocino está roto. No es de ahora. Hace rato viene así. Y todos apuntan a un mismo responsable: La Cámpora y su obsesión por seguir lineamientos nacionales a pesar de saber que absolutamente nada de eso es del paladar del votante de la provincia. Ni perder una elección tras otra ha logrado revertir eso. A punto de provocar que el PJ ni haya llegado a los 20 puntos en las últimas PASO para gobernador.

Pero tampoco es culpa exclusiva del kirchnerismo. Los dirigentes justicialistas locales mostraron su peor faceta durante estos años. Fueron acomodaticios, oportunistas, ventajeros y, sobre todo, obsecuentes. Por eso se dejaron prepotear. Por eso perdieron el control de partido. Y ahora, en la crisis total, surge una generación que quiere recuperar el terreno perdido a riesgo, incluso, de no superar las dos cifras en la generales del 24 de septiembre.

Matías Stevanato va por la revancha. Lo intentó el año pasado y quedó en la puerta. Justo, justo cuando estaba por anunciar una alianza con los hermanos sanrafaelinos Emir y Omar Félix, con el lavallino Roberto Righi, y con el tunuyanino Martín Aveiro para competir en las elecciones internas partidarias, decidió bajarse. No dio muchas explicaciones. Simplemente publicó la novedad en las redes sociales y desconectó su celular durante más de doce horas.

Ahora el intendente de Maipú se siente empoderado por haber logrado la reelección. Y parece que esta vez sí está decidido a encabezar esa rebelión del peronismo anti K. Este domingo, cuando cerca de las 21 dijo al aire en Canal 9 que sólo lo había llamado Sergio Massa para felicitarlo, parecía cosa juzgada.

Stevanato cruzará el río –como lo hizo la semana pasada Righi- y formará parte de esa alianza electoral llamada La Unión Mendocina, que comanda Omar De Marchi y que sólo tiene como objetivo derrotar a Alfredo Cornejo. El resto, ideológicamente variopinto, donde muchos se tienen desconfianza y se miran de reojo porque saben que, de no estar unidos por la bronca que le tienen al ex gobernador y candidato por el oficialismo, no compartirían la mesa en un bar.

Por ahí anda este sector del peronismo que, al no haber podido sacarle el manejo del partido a La Cámpora, optó por verlo morder el polvo en las elecciones. Después se verá cómo se recupera el PJ de una derrota estrepitosa, si es que se recupera.

El miércoles están todos convocados al salón Báltico, en Guaymallén; un lugar icónico del justicialismo mendocino. Ahí, directamente, mostrarán el apoyo a De Marchi. La imagen que comparten en las redes sociales es explícita: “Encuentro de compañeros y compañeras, para fortalecer los lazos que nos unen. Hoy Mendoza necesita a Omar De Marchi gobernador”.

Allí se verá quién es quién. El que asista dejará en claro que, de ahora en más, militará en contra de la fórmula del Frente Elegí, compuesta por Omar Parisi y Lucas Ilardo. Irán a mostrar músculo y a tratar de imponer condiciones con De Marchi, porque saben que la necesidad de mutua. Sin el apoyo del PJ no llega. Con el PJ, quizá se arrime.