Patricio Emiliano Garrido está preso desde abril del 2021.

Patricio Emiliano Garrido es uno de los yernos de la Yaqui, la jefa narco del oeste de Godoy Cruz que pasa sus días purgando una pena de 15 años de cárcel. El Negro, como lo apodan, era un personaje “peligroso” en ese citado sector departamental. Así lo definieron personas que lo conocen. “Es más temido que querido” y “siempre se movía desafiante y armado” fueron las descripciones que más hicieron los vecinos de las zonas por donde se movía. Desde abril del 2021, este joven, que se relacionó con la hija mayor de Sandra Jaquelina Vargas y tenía pasado carcelario, pasa sus días en encerrado por un homicidio y dos tentativas de ese mismo delito.

Garrido intentó, durante ese tiempo, zafar de las investigaciones que lideró la fiscal Andrea Lazo. Sin embargo, no lo consiguió porque la Justicia fue confirmando, con el paso del tiempo en cada instancia, las pruebas que el Ministerio Público sumaba en el expediente al punto que el abogado que más lo acompañó durante su período de imputado, Carlos Varela Álvarez, terminó por renunciar en junio cuando la Suprema Corte no hizo lugar a sus planteos.

Este miércoles, Garrido terminó por confesar los hechos que le endilgaban en un juicio abreviado y fue condenado a 15 años de cárcel. En la homologación del acuerdo que hizo el juez Ariel Spektor se declaró la reincidencia, lo que significa que deberá cumplir la totalidad de la pena en la cárcel sin acceder a beneficios.

Sin poder discutir ninguna de las pruebas, el Negro reconoció que fue uno de los protagonistas principales del crimen de Lucas Ariel Torres el 17 de diciembre del 2020 en el Campo Papa y que intentó matar a Miguel Ángel Valdivia (cuñado de la Yaqui) y a uno de sus hijos, el 11 de noviembre del 2018, en el mismo asentamiento.

Llegar a una condena contra Garrido no fue una tarea sencilla. Personajes que se movían en su entorno balearon a testigos y también los amenazaron cuando la causa estaba en sus primeros pasos. Buscaban silenciarlos y generar temor. Incluso, familiares directos de Valdivia, declarantes fundamentales de los expedientes, se radicaron en otra provincia por miedo a sufrir nuevos ataques en su contra.

Debido a esto y por la importancia del personaje imputado, la condena de 15 años que pactaron la fiscal Lazo con la defensa fue todo un logro para los investigadores judiciales.

Una por una

La detención del Negro Garrido se produjo luego del asesinato de Lucas Ariel Torres, un joven de 18 años que tenía presencia en el Campo Papa y no temía enfrentarse con el yerno de la Yaqui y la gente que lo secundaba.  El 17 de diciembre del 2020, la víctima fue atacada a balazos y murió.

Los testigos directos, dos chicos menores y una chica relacionada afectivamente con Torres, marcaron a Garrido y otros dos personajes como los atacantes, quienes fueron identificados como Emanuel Emita Morales y un chico de 17 años conocido como Bebo.

Este último fue el autor de los disparos, detallaron los testigos. Y aseguraron que Garrido llevaba el arma de fuego –una pistola calibre 9 milímetros– y que se la pasó primero a Morales y este, al Bebo, quien terminó por accionarla.

La situación de Garrido en esa causa se complicó cuando Morales admitió en un juicio abreviado el hecho. Confirmó en octubre del 2021 la plataforma fáctica de la fiscalía y recibió 10 años y  8 meses de cárcel por homicidio agravado. Eso dejó en una posición más que incómoda a Garrido para enfrentar un juicio oral en su contra.

Mientras se encontraba preso, la fiscalía avanzó con otras imputaciones contra Garrido. Sabiendo que el Negro se encontraba detenido y, sumergidos en la preocupación por la muerte de su padre meses antes, los hijos de Miguel Ángel Valdivia –conocido como el Cabezón–se presentaron ante la Justicia y contaron que el yerno de la Yaqui había sido el autor de los cinco disparos que recibió su padre el 11 de noviembre del 2018 en el Campo Papa y el intento de homicidio contra uno de ellos.

No lo habían hablado antes porque su padre les había pedido que no lo hicieran, respetando viejos códigos barriales de solucionar los problemas sin intervención de terceros.

Valdivia murió en enero del 2021 en el Hospital Central. Fue considerado parte de la banda de la Yaqui. Supo estar casado con Silvana Natalí Vargas, hermana de la jefa narco y también condenada en el juicio que se celebró en el 2016 en la Justicia federal.

La familia del Cabezón Valdivia aseguró que el deceso fue consecuencia directa de los disparos que recibió de Garrido, pero la Justicia no lo pudo comprobar a pesar del análisis de la historia clínica que analizó del Hospital Central, entre otras pruebas. No obstante esto, imputó al Negro por doble tentativa de homicidio.

El hecho, sostiene la instrucción, sucedió a las 0.30 del día citado. Garrido llegó hasta el domicilio de Valdivia en la manzana G por algunas broncas que tenían y disparó cuando lo encontró en la vereda. Cinco plomos alcanzaron a la víctima: los recibió en la mano izquierda, el abdomen y el muslo derecho, sufriendo una fractura de fémur.

Mariano Valdivia, uno de sus hijos, salió en defensa de su padre y Garrido también intentó matarlo con la misma arma. Un amigo del joven lo empujó para sacarlo de la línea de fuego, salvándole la vida porque el plomo impactó en el portón de la casa.

Los avances que presentaba el expediente fueron motivando agresiones contra testigos. Miguel Ángel Valdivia hijo, uno de los testigos clave, fue atacado a balazos en noviembre del 2021 en el popular asentamiento donde ocurrieron todos los hechos. Salvó su vida pero quedó en silla de ruedas.

Este como otros casos evidenciaron que personajes que respondían a Garrido comenzaron atacar a los testigos para evitar que continuaran declarando o aportando pruebas en las causas que lo tenían como protagonista.

Lucas Torres tenía 18 años.