Acortar los tiempos para que los testigos y procesados del Bentogate comiencen a declarar en el debate federal. Esta fue una las primeras resoluciones del Tribunal Oral Federal Nº2, presidido por la jueza Gretel Diamante, al poco tiempo del inicio del proceso oral.
La lectura del requerimiento de elevación a juicio fiscal mantiene cansadas a las partes. Y eso que el juicio transitó este jueves recién su segunda jornada, la que estuvo destinada a revelar las pruebas del Ministerio Público por el pago de sobornos en el Juzgado Federal Nº1 de Mendoza.
Hasta este jueves a las 16.30, se llevaban leídas 250 páginas de acusaciones y hechos de un total de casi 650 hojas. Debido a esto, las partes acordaron terminar de repasarlo pero sin la necesidad de leer los autos de elevación a juicio y otro requerimiento que forman parte de la megacausa.
Desde un principio, se habían fijado tres audiencias para esta semana –culminando este viernes- y otras tres para los días 9, 10 y 11 de agosto. Es posible que, con este avance, el último de esos días los testigos comiencen a declarar.
Todo nació por pedido de uno de los tres abogados del juez federal Walter Bento, Mariano Fragueiro Frías, quien aseguró que “sería oportuno avanzar con el juicio” porque no estaban cómodos en la sala. La mayoría de los defensores adhirió y Diamante le dio la palabra al fiscal general Dante Vega para exponer su postura.
La lectura había sido acordada en la audiencia preliminar del juicio. Por eso Vega se opuso y explicó que, para el Ministerio Público, no veía otra forma de comenzar el proceso que con la lectura del requerimiento, tal como prevé la normativa procesal vigente. Además, el principal acusador entendió que podría ser motivo de nulidad en el futuro y que es necesario que los acusados escuchen las pruebas en su contra.
Con todos los argumentos expuestos, la presidenta del tribunal informó que se terminará de leer el requerimiento de elevación a juicio y que se van a omitir los dos autos de elevación.
Denuncias y malestar en la sala
Este jueves también se vivieron algunos momentos de tensión antes de que se pasara al primer cuarto intermedio. Primero hubo cruces entre abogados y después denuncias por supuestas amenazas en medio de la sala.
“Me han hecho conocer que hubo algunas circunstancias que no van a generar un clima amable como el que debemos que tener de acá en adelante”, aseguró la jueza puntana Gretel Diamante antes del primer cuarto intermedio de la segunda jornada por el juicio del Bentogate.
La presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 realizó una sorpresiva advertencia en la previa del receso luego de tomar conocimiento sobre un cruce que hubo entre dos abogados que participan del proceso.
Si bien no trascendieron los nombres, se trata del defensor de un procesado, quien le recriminó su actitud a uno de los dos letrados arrepentidos que tiene la causa: Matías Aramayo y Martín Ríos.
Esa situación que se vivió en la sala de debates del primer piso de los Tribunales de calle España no pasó desapercibida y motivó a la magistrada a lanzar una fuerte advertencia: “La próxima vez le pido a la persona afectada por algún gesto, comentario o circunstancia que lo haga conocer. Este Tribunal tiene las facultadas y el poder de disciplina para aplicar los correctivos en el orden creciente que está establecido en el artículo 370. Les quería hacer conocer eso para evitar que haya conflictos en esta segunda audiencia y de aquí en adelante“, sentenció.
Previo a eso, Diamante leyó el artículo 369, que habla de las obligaciones de los asistentes a las audiencias federales: “Las personas que asistan a la audiencia deberán permanecer respetuosamente y en silencio. No podrán llevar armas ni otras cosas aptas para molestar u ofender. Ni adoptar una conducta intimidatoria, provocativa o contraria al orden y decoro debido. Ni producir disturbios o manifestar de cualquier modo opiniones o sentimientos”.
Otros apuntaron a un problema entre Juan Ignacio Aliaga, hijo de Diego, el ex despachante de aduanas y señalado nexo de la presunta asociación ilícita asesinado en julio del 2020, y el abogado Jaime Alba, detenido con prisión domiciliaria como integrante de la banda que lideraba el juez.
Aliaga hijo, quien está procesado por falso testimonio en la megacausa, aseguró que Alba, quien supo ser abogado querellante en la causa por el secuestro y posterior asesinato de su padre, lo amenazó en uno de los cuartos intermedios cuando se dirigía a tomar un café.
