Un video muestra cómo operarios de la empresa Impsa trasladan a uno de los talleres una inmensa turbina Kaplan para desarmarla. El montaje y despiece dura unas dos semanas de faena y permite realizar los últimos ensayos para verificar si funciona correctamente.

Este trabajo, que exige grúas para el traslado de una maquinaria de dimensiones y peso considerable, es el paso previo al traslado de la turbina desde los talleres ubicados en Godoy Cruz hasta la central hidroeléctrica donde va a operar.

El montaje en blanco consiste en tomar todas las piezas que componen una turbina y armarla sobre una plataforma especial, que se la denomina Dispositivo de Balanceo. Según explicaron desde la metalmecánica, en esa plataforma se van uniendo cada uno de los álabes al cubo del rodete, hasta que la turbina quede completamente armada.

Colocarla en ese Dispositivo de Balanceo es lo que permite realizar todos los ensayos funcionales que garantizan el correcto funcionamiento de la turbina.

Estas pruebas abarcan el testeo de la carrera de apertura y cierre de álabes; de las presiones de movimiento de álabes; la estanqueidad de sellos -es un ensayo para evitar que el agua que circula por fuera de la turbina ingrese, y que el aceite contenido dentro del cubo y el eje no salga-; la medición de diámetro del rodete; y el balanceo del rodete.

Tras ese último chequeo, se lleva adelante el despiece, que es el proceso a través del cual se vuelve a desarmar la turbina, se separa cada una de las partes y se dejan las piezas listas para el traslado final hacia su destino.

Una vez que todas las piezas de la turbina están en la central hidroeléctrica se procede a realizar el montaje y la puesta en marcha para que comience a generar energía limpia.