Con una herida de bala en la cabeza, recostado en una camilla y vociferando amenazas contra el hombre al que acababa de asaltar. Así era trasladado la mañana del lunes al Hospital Central el delincuente juvenil que recibió un disparo por parte de la víctima de un robo domiciliario en Godoy Cruz.
En los minutos posteriores al hecho, el adolescente, de 17 años, se encontraba consciente y parecía estar fuera de peligro. Incluso, alcanzó a darle algunos datos a los efectivos que trabajaron en la escena: aseguró que vivía en el barrio Nuevo Amanecer, aunque luego descubrieron que estaba domiciliario en el barrio Los Barrancos.
Con el paso de las horas, después de ser intervenido, su cuadro empeoró y tuvo que ser internado en Terapia Intensiva. Hasta la tarde de este martes, continuaba grave y su pronóstico era reservado, indicaron fuentes hospitalarias consultadas.
No era la primera vez que el menor tenía roces con la Justicia. Pese a su prematura edad, ya había sido investigado este año como sospechoso en un hurto simple en grado de tentativa, aunque la causa quedó archivada; mientras que en 2021, cuando tenía sólo 15 años y era inimputable, también estuvo sindicado como autor en una causa por un robo simple en grado de tentativa, de acuerdo con la información policial.

Mientras el asaltante lucha por su vida, el hombre de 65 años que le disparó mientras intentaba llevarse su camioneta se encuentra en libertad, pero a disposición de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.
La representante del Ministerio Público aguarda por la incorporación de informes periciales, imágenes de cámaras de seguridad y testimoniales para poder avanzar en la reconstrucción del hecho.
Una vez que ese material sea plasmado en el expediente, lo más probable es que Lazo ordene el archivo de las actuaciones. Prima facie, para los pesquisas del caso se trató de un caso de legítima defensa.
Esto principalmente porque, de las averiguaciones practicadas en la escena, surgió que el sospechoso amenazó con emplear el arma de fuego que portaba para atentar contra la vida del hombre, quien luego tomó una pistola de su propiedad y de un disparo repelió el accionar del adolescente.
Además, la víctima del robo tenía el arma registrada y hasta autorización para portarla. Con ese contexto, la fiscal del caso consideró que no existe riesgo de fuga y decidió mantenerlo en libertad, luego de tomarle la declaración correspondiente y practicarle la prueba de guantelete para confirmar que efectuó el disparo.
El hecho
Corrían las 9 del lunes cuando el menor de edad trepó la medianera de un domicilio de calle Pismanta al 1100, en la esquina con calle Oberá, en la localidad de Villa Hipódromo.
Luego de atravesar el patio, el malviviente irrumpió en el inmueble a través de una puerta de trasera que da ingreso a la cocina. Allí, abordó al matrimonio de propietarios, apuntándoles con un arma de fuego.
Seguidamente, los amenazó para que les entregaran algunas pertenencias de valor. Las víctimas accedieron al pedido del asaltante, quien reunió algunos electrodomésticos y los cargó a la Ford EcoSport de la pareja.
No obstante, cuando intentó darse a la fuga con el botín, no logró darle arranque al rodado. En estado de nerviosismo, regresó al interior de la casa, cargó el arma que portaba y amedrentó nuevamente al hombre para que le indicara como encender el vehículo.

El sexagenario trató de calmarlo y le pidió que se retirara. Pero eso provocó que el ladrón se ofuscara e intentara dispararle. Fue allí cuando el hombre hizo uso de su pistola para defenderse y le propinó un disparo en la cabeza al joven delincuente, sostiene la reconstrucción policial.
Las fuentes consultadas sostuvieron que el plomo le dio en el sector supraorbital del cráneo, es decir, por encima de las cavidades oculares, y que tuvo ingreso y salida: no le quedó alojado.
Por eso, en un principio parecía encontrarse fuera de peligro y creían que no le había afectado ningún área vital. No obstante, en las últimas horas del lunes su estado se agravó y ahora lucha por su vida.
