Días atrás, una bola gigante fue hallada en las playas de Japón, lo que desató numerosas hipótesis luego de una crisis global de avistamientos de fenómenos voladores no identificados. Se pensó, entre otras cosas, que podría ser algún artefacto para espiar e incluso una vieja mina arrastrada por el mar que salió a flote.

El hallazgo se produjo en la playa de Enshuhama, cerca de la ciudad de Hamamatsu, luego de que una mujer encontrara el enorme cilindro metálico -mide un metro y medio de diámetro-.

En concreto, las autoridades informaron ahora que se trata simplemente de una boya perdida.

Pero el misterio permaneció durante días. Primero descartaron que fuera una bomba, ya que su interior era hueco.

Pero la sospecha de que pudiera tratarse de una vieja mina de la segunda guerra mundial comenzó debido a que, a simple vista, la bola tenía dos puntos de enganche en los polos opuestos.

Sin embargo, fue el clima de época lo que desató las especulaciones. Principalmente, porque todavía resonaba el eco de los avistamientos de globos espía chinos, que fueron derribados por EEUU, y el avistamiento de objetos voladores no identificados, uno de ellos enviado por un grupo de aficionados de Chicago.