Precios Justos.
Precios Justos.

El Gobierno nacional sigue girando alrededor del principal problema de los argentinos, sin encontrarle la vuelta, paradójicamente. Se trata de la inflación.

Se prueba con los congelamientos de precios, pero empresas, proveedores, marcas e intermediarios avisados de la medida deciden aplicar los incrementos antes de frizar los valores. Hecha la ley, hecha la maña. Luego se prueba con las canastas reguladas, como Precios Justos, pero el stock no llega a todos lados y es sencillo encontrar en las góndolas mendocinas más que nada un vacío en el producto que se busca. Es decir, se termina rápidamente o, directamente, no llega. Así ha pasado aunque le cambien el nombre al programa. Ahora se intenta con una regulación de las naftas, verdaderos factores que hacen variar las tarifas y los números de una economía tanto familiar como empresarial. La idea del Ministerio de Economía apuntó a darles un techo a los aumentos. Esta medida abre cuanto menos un interrogante sobre su eficacia.

Y es que, en primer lugar, solo será por cuatro meses. Además, en ese periodo, solo se podrán reajustar los valores hasta cierto punto, 4%, pero todos los meses.

Así visto, más que ponerle un techo, implica redistribuir de manera solapada las subas, cuando antes se daban, al menos, de manera trimestral. En suma: nuestros bolsillos siguen perdiendo.