Los científicos afirman que la música y la danza son universales en la cultura humana y que la música tiene la capacidad de inducir espontáneamente movimientos en las personas desde bebés. Al parecer, este movimiento podría estar grabado en nuestros cerebros desde el nacimiento.
Estudios científicos demostraron que los bebés de tan solo tres meses pueden empezar a moverse de repente al ritmo de la música. Según los estudiosos de la danza y del cerebro, cuando los oídos perciben música, la parte auditiva del cerebro traduce las vibraciones en algo que se puede entender e interactúa con las áreas motoras encargadas del movimiento.
La música y el cerebro humano
Incluso cuando una persona escucha música, pero se queda quieta, se demostró que las áreas motoras del cerebro se siguen activando. Los aspectos rítmicos, como sentir la cadencia, implican una estrecha conexión entre las áreas auditiva y motora del cerebro.
Por eso los seres humanos pueden palmear fácilmente al ritmo de una canción, incluso sin ninguna formación musical. Las investigaciones demuestran que los niños empiezan a moverse en sincronía con la música a partir de los cuatro años.
Aunque el ritmo desempeña sin duda un papel en el baile, otros aspectos de la música, como las frecuencias bajas, también influyen en él. Se descubrió que incluso los bajos más graves, frecuencias más bajas que las que podemos oír, inducen a la gente a bailar, según un estudio publicado recientemente en Current Biology y dirigido por Daniel Cameron, investigador de la Universidad McMaster, de Canadá.
Con información de Biobio.

