La presentación del presupuesto de cada área del Ejecutivo provincial da margen para conocer no sólo en qué se invertirá la plata de los mendocinos en seguridad, educación y salud, sino también para ir adelantándose a algunos conflictos que pueden complicar aún más la economía provincial. Es el caso de las nuevas trabas a las importaciones que se han impuesto esta semana. Habrá menos productos que, probablemente, por su escasez, costarán más, como marca la ley de la oferta y la demanda. Pero a esto, que seguro dificulta la vida de los consumidores o les acota su calidad de vida, también se suman otros inconvenientes para la industria vitivinícola.

Al menos, así lo adelantaron las autoridades a cargo de las políticas económicas. Muchos de los insumos esenciales para tener el vino en la mesa, descorchado y en una  copa, llegan del extranjero y se cotizan tanto en dólares como en euros. La situación macroeconómica, que obliga a hacer más restrictivo el embudo para los bienes que se compran en mercados del exterior, forzará tanto a empresarios como al Estado a buscar alternativas. No será fácil para los que ponen el capital, tampoco para los que consumen. La crisis exige algo más que bajar la cabeza y empujar hacia adelante. Y, en el caso de los que tienen responsabilidad política, a negociar mejor ante la  Nación para proteger las fuentes de trabajo. No importa de qué lado de la grieta estén.