Operación Arco Blanco, uno de los secuestros de cocaína más grandes de la historia de Mendoza. Se produjo hace poco más de tres años, el 7 de agosto del 2019, en Desaguadero: la banda era liderada por el reconocido narco y hombre de la noche local Nelson Chirola Pizarro, y policías de la División Robos y Hurtos (RyH) fueron quienes realizaron los trabajos investigativos y cortaron un negocio millonario con el secuestro de casi 50 kilos de cocaína que llegaban para ser acopiados y distribuidos en la provincia y en Chile.

El debate contra la organización integrada por seis hombres arrancó a principios de junio con una serie de pedidos de nulidad y hasta “vinculación” con el llamado Bentogate y culminó con todos los procesados hallados culpables este jueves en el Tribunal Oral Federal Nº1, luego de que se desarrollaran los alegatos de las partes.

El Chirola y otros dos narcos fueron quienes escucharon la pena más alta: 8 años y medio de cárcel. El resto de los procesados, entre ellos un barra del club Gimnasia y Esgrima de Mendoza recibió entre 3 años y medio y 6 años de encierro.

Terminaron sentenciados como coautores de las calificaciones de transporte y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la participación de tres o más personas organizadas para cometerlos, tal como entendió la fiscal de Cámara María Gloria André.

Así las cosas, Pizarro, el llamado nexo oriundo de Salta, Luis Wilder Zalazar, y su socio, Ernesto Guerrero, fueron sentenciados a 8 años y medio de cárcel y se les declaró la reincidencia.

Por su parte, el hombre que transportaba la droga en un vehículo y el barra Edgardo el Cabezón Sánchez, recibieron 6 años de prisión. Po último, Alejandro Daniel González, también vinculado al Chirola, fue sentenciado a tres años y medio. 

Además, el tribunal hizo lugar a otro pedido de la fiscalía, referido a los bienes incautados. De esta forma, se decomisaron tres vehículos: BMW, Toyota y VW Saveiro.

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Seguimiento

El Chirola Pizarro no era un hombre desconocido para los pesquisas de RyH. Lo conocían por negocios con la movida tropical y locales bailables y una condena federal luego de ser detenido en el 2011 por integrar un grupo delictivo que intentaba traficar 225 kilos de marihuana hacia Chile.

Además, es hermano Sergio –también vinculado a la movida nocturna y por intentar ser candidato a concejal en Guaymallén– y de Hilda y Diego, condenados por temas de drogas y un asesinato, respectivamente, en los últimos años en el Gran Mendoza.

Un año antes de su captura, los policías comenzaron a trabajar en detalle tras la organización. Descubrieron que planeaban maniobras de tráfico de estupefacientes y decidieron profundizar los datos que captaban.

Los detectives hacían escuchas telefónicas directas y supieron que Pizarro había viajado a Córdoba con su gente de confianza para cerrar la operación. El 5 de agosto fue la fecha elegida por la banda para juntarse en un hotel de esa provincia. En ese edificio se iban a encontrar con el nexo y proveedor de la organización, el salteño Luis Wilder Zalazar, quien venía con el cargamento desde el norte del país, precisamente de Salta.

“Cerrado” el negocio, el Chirola Pizarro y su círculo de confianza regresaron a Mendoza en caravana: tres vehículos salieron del hospedaje sin sospechar que estaban marcados por la policía. El lugar elegido por los investigadores para frenar el tráfico de la droga fue el Arco Desaguadero.

Antes de la medianoche del 7 de agosto, detectaron que llegó el primero de los vehículos. Se trataba de un Toyota Avenis que era conducido por Alejandro Daniel González. A su lado se encontraba sentado el Chirola Pizarro y en el asiento de atrás viajaba Edgardo Cabezón Sánchez, barra del Lobo.

Al trío le secuestraron los teléfonos celulares y una importante cantidad de dinero en efectivo. Venía haciendo de “punta” a otro rodado que estaba por arribar: se trataba de una VW Saveiro que era conducida por Claudio Marcelo Olivera.

Retenido ese rodado, decidieron requisarlo: en la parte posterior de la camioneta advirtieron que los tornillos de sujeción del cobertor plástico habían sido removidos. Esto motivó la extracción del protector: así hallaron 43 ladrillos enteros y 6 medios ladrillos envueltos en papel metalizado y goma tipo globo amarilla.

El peso total de la droga llegó a los 47,316 kilogramos, un secuestro histórico para la provincia si se considera que el kilo es comercializado a más de 10.000 dólares.

Los investigadores que trabajaban el caso supieron en ese momento que el tercer rodado había cambiado de rumbo minutos antes de llegar al paso limítrofe. Los ocupantes del BMW 315 eran Luis Zalazar y Ernesto Guerrero, quienes decidieron ingresar por el cruce El Encón, en la provincia de San Juan.

Una comisión de policías partió hacia Lavalle y los capturó. Así las cosas, todos fueron identificados y quedaron tras las rejas.

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En el comienzo del debate, la defensa del Cabezón Sánchez, a cargo de Guillermo Nievas, pidió la nulidad del proceso y una investigación para el juez de la causa, Walter Bento.

Señaló que durante la instrucción se violó la cadena de custodia de lo secuestrado y pidió una compulsa penal para que se investigue la conducta del responsable de la investigación, es decir, el titular del Juzgado Federal Nº1, Bento, “a fin de que se estudie si el juez no ha violado con su actuar alguna disposición legal que lo convierta en autor de un delito o falta administrativa”.

Sin embargo, nada de lo que solicitó fue tenido en cuenta por los jueces Alberto Daniel Carelli, Daniel Alejandro Doffo y Héctor Fabián Cortés, y los seis procesados terminaron siendo culpables.