Dos agentes del Servicio Penitenciario quedaron complicados tras protagonizar en los últimos días episodios de violencia contra mujeres en Ciudad y Guaymallén.
Uno de ellos, identificado como Sergio David Pizzi (42), fue denunciado el lunes por el secuestro de su ex pareja, quien aseguró que el hombre la captó en la vía pública, la dopó y la mantuvo varias horas dentro del baúl de su auto.
Mientras que el otro guardiacárcel, de 46 años (se reserva la identidad porque no se encuentra imputado), fue detenido el jueves en medio de un importante operativo policial, ya que amenazó a su esposa y se atrincheró armado en su casa.
Los funcionarios públicos enfrentan investigaciones en paralelo por parte de la Justicia y de la Inspección General de Seguridad (IGS). Se espera que en los próximos días se resuelvan sus situaciones procesales y administrativas.
Secuestro y denuncia previa
El primero de los casos tuvo su inicio el jueves 11 alrededor de las 22.30, cuando personal policial de Capital tomó conocimiento sobre una supuesta víctima de secuestro que se encontraba en calle Lemos al 500.
De acuerdo con la información, cuando los efectivos que se desplazaron hasta ese lugar, observaron que la mujer parecía estar bajo el efecto de alguna sustancia.
Fue un transeúnte quien la divisó deambulando y balbuceando por esa zona del barrio Cívico, en las cercanías de la Casa de Gobierno y le dio aviso a la pareja.
Según el primer relato que alcanzó a ofrecer la mujer a los uniformados, había sido secuestrada por su ex novio (Pizzi) en horas de la mañana en calle 9 de Julio del centro. Agregó que el hombre la maniató, le inyectó algún medicamento y la cargó al baúl de un Volkswagen Fox rojo, para luego dejarla tirada horas después en el Parque Cívico.
Por orden de una ayudante fiscal de turno, los policías actuantes le solicitaron las prendas que vestía para analizarlas, pero la mujer reaccionó de manera hostil y se negó a cumplir con las directivas, motivo por el que la citaron a radicar la denuncia en los días posteriores.
Fue así que, el lunes 15, la mujer, que es ex policía y actualmente se desempeña como enfermera, se presentó en la Oficina Fiscal Nº1 para realizar la presentación judicial correspondiente.
Al aportar su versión, detalló que el jueves 11 fue interceptada por Pizzi alrededor de las 7.30 cuando caminaba por calle 9 de Julio, entre Rivadavia y Montevideo. Sostuvo que el penitenciario le dijo que no gritara porque si no, la “iba a matar”, y la subió a uno de los asientos por la fuerza.
La denunciante relató que, seguidamente, el hombre se dirigió hasta calle Chile y Montevideo, donde la hizo descender y la introdujo al baúl del rodado, colocándole un precinto en las manos. Momentos más tarde, continuando con el recorrido, volvió a parar la marcha, abrió el baúl y le puso una inyección en la cola, aseguró.
Luego de eso, la mujer declaró que no recordaba hacia dónde la llevó y que, cerca de las 21, la dejó “tirada y drogada” en el Parque Cívico. También explicó que, tras la intervención policial, no permitió que le secuestraran su ropa, ya que era el uniforme de enfermera y tenía que utilizarlo para trabajar.

En tanto, la enfermera añadió que el guardiacárcel le robó una billetera con tarjetas y su DNI, y también varias herramientas de trabajo: un tensiómetro, un termómetro y un oxímetro, detalló.
Tras la denuncia, en la causa tomó intervención el fiscal de Delitos No Especializados Juan Tichelli, quien solicitó la detención de Pizzi y lo imputó por secuestro coactivo, de acuerdo con fuentes policiales.
El penitenciario, que ejerce como enfermero en el área de Sanidad de Boulogne Sur Mer, permanece detenido en una comisaría y el representante del Ministerio Público aguarda por los resultados de medidas y peritajes para avanzar en el expediente y definir si pasará a la cárcel.
Por otro lado, se conoció que, dos meses antes, Pizzi fue mencionado en un procedimiento policial por el presunto secuestro de la actual pareja de la mujer.
Más allá de eso, el hecho habría tenido características similares al denunciado por la enfermera: el 11 de setiembre el hombre fue interceptado por tres sujetos cuando caminaba por las avenidas Mitre y Colón, lo subieron a un auto azul, le hicieron pasar la noche dentro de un baúl y al otro día lo dejaron en el Parque San Martín, de acuerdo con las averiguaciones realizadas.
En esa oportunidad, fue la propia mujer quien aseguró que Pizzi podría ser el responsable de lo sucedido, aunque su pareja desistió de radicar la denuncia penal porque estaba “muy asustado por sus hijos” y temía a “perder el trabajo” por esa situación.
Tensión en Guaymallén
El otro episodio que terminó con un penitenciario detenido se registró el jueves antes de las 21, cuando una mujer se comunicó con la línea de emergencias 911 y alertó que había mantenido una discusión con su esposo, quien tomó un cuchillo y la amenazó.
Policías se desplazaron hasta el domicilio del matrimonio, en el barrio 17 de Noviembre, en el distrito de Belgrano.
Al llegar, resguardaron a la mujer y constataron que el hombre se había atrincherado con un arma blanca y manifestó intenciones de autolesionarse. Por ese motivo, se activó el protocolo correspondiente e intervino el Comité de Crisis.

Se hizo presente en la escena personal del Grupo Especial de Seguridad (GES) y del Grupo de Resolución de Incidentes y Suicidios (GRIS), cuyos negociadores iniciaron las conversaciones con el sujeto para que desistiera de su violenta actitud.
Debido a que se trataba de un guardicárcel, se trabajó en conjunto con personal de Salud del Servicio Penitenciario y se tomó conocimiento de que hacía diez días al funcionario le había retirado su arma provista, ya que tenía problemas de alcoholemia.
Tras una hora y media de trabajo, el hombre salió de la vivienda y arremetió contra los negociadores, por lo que debió ser reducido.
Luego, lo trasladaron en una ambulancia al Hospital El Carmen, donde le diagnosticaron intoxicación por cocaína y alcohol. Allí, permanecía internado hasta este domingo, mientras se define su situación procesal.
