El canciller Felipe Sola recordó este domingo a los 323 tripulantes del ARA General Belgrano que murieron en el hundimiento del navío, al cumplirse el 39° aniversario del ataque que sufrió esa embarcación en medio de la guerra de Malvinas contra el Reino Unido.
“A 39 años del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, torpedeado fuera de la zona de exclusión establecida por Reino Unido, honor y gloria a los 323 tripulantes caídos en ese ataque ruin”, escribió el jefe del Palacio San Martín en Twitter. En ese marco, expresó: “Héroes de Malvinas, siempre en el corazón de los argentinos”.
El ARA General Belgrano fue atacado por el submarino nuclear inglés HMS “Conqueror” en momentos en que navegaba a 35 millas al sur de la zona de exclusión determinada por Gran Bretaña alrededor de las Islas Malvinas.
Dos torpedos lanzados por el submarino británico alcanzaron el casco del buque de 13.500 toneladas que, a las cinco de la tarde del 2 de mayo de 1982, se hundió en el océano.
De los 1.093 tripulantes que tenía a bordo, murieron 323, casi la mitad del total de muertos argentinos en la guerra; y unos 770 lograron sobrevivir en balsas inflables, pero debieron esperar varios días en el mar, con temperaturas bajo cero, para ser rescatados.
El crucero ARA General Belgrano había zarpado el 16 de abril de 1982 desde la Base Naval de Puerto Belgrano rumbo al Atlántico Sur, con la misión de atacar a los buques ingleses que arribaban a las Islas Malvinas y el hundimiento se produjo unas 240 millas náuticas al sureste de Ushuaia, Tierra del Fuego.
“¡Hundan al Belgrano!”
Aquel 2 de mayo, Margaret Thatcher ordenó al ministro de Defensa inglés, John Nott, que transmitiera al Almirantazgo inglés la directiva dirigida al comandante del submarino nuclear británico “Conqueror”, capitán de fragata Christhopher Wreford-Brown, de torpedear y hundir al crucero General Belgrano.
En cumplimiento de esa orden, a las 15.57 de ese 2 de mayo, Wreford-Brown, a una distancia de aproximadamente 1.400 yardas, hizo disparar dos torpedos MK-8, con una carga explosiva de 365 Kg-Tórpex cada uno de ellos, contra el crucero.
El ataque, considerado por muchos como un crimen de guerra porque la nave fue torpedeada cuando se encontraba fuera del área de exclusión de 150 millas alrededor de las islas que había sido impuesta unilateralmente por los ingleses, fue justificado por Thatcher.
Con esa decisión, la ex primera ministra británica buscó obstaculizar las negociaciones de paz, ya que la Junta Militar argentina analizaba seriamente la aceptación de la propuesta del entonces presidente peruano Fernando Belaunde Terry.

