La sala central del Casino de Mendoza, ubicada en Godoy Cruz, finalmente reabrirá sus puertas este viernes a las 10, después de casi dos semanas cerrado a raíz de una complicada transición entre la ex concesionaria, Mendoza Central Entretenimientos (MCE), y la nueva adjudicataria que explotará el millonario negocio de las tragamonedas, Traylon.
Como MCE se negó a retirar sus slots de la sala, el Instituto de Juegos y Casinos (IPJyC) hizo un desalojo forzoso. De esta manera, permitió que Traylon instale sus máquinas.
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Con esa situación resuelta, ahora se desató un nuevo foco de conflicto con los trabajadores de MCE, entre quienes reina la incertidumbre por su futuro laboral.
Son cerca de 60 empleados que prestaban servicios en la sala, la mayoría con diez años de antigüedad. El principal reclamo lo dirigen a MCE, que sólo les comunicó que están a la espera de la resolución judicial. Según explicaron, Traylon contrató solamente a cuatro personas de ese grupo, mientras que el resto espera definiciones.
“No sabemos en qué situación estamos. Cuando el casino cerró marcábamos horario en el depósito de enfrente y después nada. Tomaron a cuatro y los demás estamos desempleados. El problema es que la empresa ni siquiera dio un preaviso, por lo que tampoco sabemos si buscar otra alternativa porque tendríamos que renunciar a la indemnización”, señaló uno de los ex trabajadores de la sala de juego.
Pero el enojo no sólo es con MCE, sino también con el IPJyC, ya que afirman que en el pliego no se le exigió a la empresa ganadora que al menos se haga cargo de un porcentaje de los empleados que estaban en la sala.
“MCE está en silencio. Hay una culpa compartida entre el IPJyC y la empresa. La pelea es entre ellos y nosotros quedamos en el medio”, añadió el ex empleado.
La respuesta del IPJyC
Las autoridades de la sala de juego explicaron que “los empleados de MCE SA son empleados privados de esa empresa y el Instituto no tiene injerencia alguna. Es la empresa la que tiene que dar respuesta a ellos”.
Además, aclararon que en el pliego licitatorio no se puede exigir el traslado de personal de una empresa a otra. Los oferentes pueden preverlo voluntariamente en su oferta (tal como ocurrió en la licitación del Casino de Alvear) pero no puede exigirse como obligación de una empresa tomar los empleados de otra.
El conflicto
La licitación de las máquinas fue un proceso largo y complejo, que terminó con denuncias judiciales y administrativas por de parte de MCE, cuyo referente es el empresario Alfredo Vila, que no se resigna a perder el negocio que tuvo durante 19 años.
Vencidos los plazos para la liberación de la sala, el pasado 28 de julio el IPJyC procedió al desalojo forzoso de las máquinas de MCE. Luego la sala de juegos cerró sus puertas para que pueda instalarse Traylon, la empresa encabezada formalmente por Ricardo Benedicto, histórico socio del empresario kirchnerista Cristóbal López.
A partir de ese momento, la nueva concesionaria procedió a instalar sus tragamonedas. En total, colocó 400 de las 720 máquinas prometidas. En los próximos días continuarán el resto de las remodelaciones a las que se comprometió.
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Hay que recordar que Traylon ganó la licitación con una oferta de $2.236 millones para remodelar por completo las instalaciones.
Sin embargo, MCE cuestionó el proceso y presentó una denuncia en la Justicia argumentando que la propuesta de la adjudicataria era “inviable”, por lo que la compañía se esperanza con una resolución judicial favorable a su presentación.
