El ministro de Seguridad de Buenos Aires, Sergio Berni, está en el ojo de la tormenta y en el centro de los rumores por una fuerte pelea con Máximo Kirchner. La ola de violencia delictiva en el primer distrito electoral hizo que su continuidad en el cargo quedará en suspenso, aunque desde el gobierno de Axel Kicillof aseguran que se mantendrá en el cargo hasta las elecciones.
Según publican medios nacionales, los trascendidos sobre su alejamientos salieron del mismo entorno del funcionario. El motivo principal, indicaron, es que no tiene lugar en el Frente de Todos y Berni quiere ser presidente en 2023.
“Hasta acá llegué. El Frente de Todos es un cachivache”, aseguran que expresó el ministro en charlas privadas.
El ministro ya había admitido que había mantenido una fuerte discusión con el líder de la Cámpora, Máximo Kirchner. Berni le había cuestionado al hijo de Cristina la estrategia que tuvo el Frente de Todos y que ratificó la derrota en las PASO. Con todo, desde el entorno del diputado nacional señalaron que no hubo pelea y que, por el contrario, Berni está alineado tanto con Máximo como con CFK.
Eso sí, Berni mantiene una relación tirante con el jefe de gabinete de Kicillof, Martín Insaurralde. En la gestión de Kicillof ya mencionan a posibles sucesores del ministro de Seguridad. Entre ellos, a Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown, y a Alejandro Granados, el alcalde de Ezeiza que ya fue funcionario en esa área en la gestión Scioli. Sin embargo, Granados tiene ya 70 años y está más cerca del retiro, reconocieron en el kirchnerismo.
