Luego del anuncio del Gobierno nacional para favorecer el mercado interno con cortes populares, carniceros mendocinos en distintos locales afirmaron que esas ofertas no se consiguen en la provincia. Incluso, sostuvieron que las fraccionan con mucha grasa por lo que termina siendo igual de “cara” que el resto.

Gustavo, dueño de la Carnicería Gonzalo ubicada en el Mercado Santa Ana de Ciudad, fue contundente: “Las carnicerías barriales, que suelen tener a sus dueños atendiendo el mostrador, viven otra realidad”.

“Esas medidas nunca llegan a las carnicerías de barrio, a los bolsillos de la gente. Llegan con suerte al Mercado Central de Buenos Aires y a dos más. Ya sabemos que esas medidas nunca funcionaron” agregó.

“La gente compra lo justo, compra cuando tiene y cada vez le dura menos la plata para comprar, y come con muchas limitaciones porque no tiene más”, resumió Gustavo, que tiene su local en plena calle 9 de Julio del centro, y agregó “la gente que siempre tuvo y siempre va a tener es la que menos consume, porque son los que más se cuidan, son más finos para comer y comen más proporcionalmente, entonces no son los que te mueven el negocio.

El mendocino no compra para guardar. Antes era usual que la gente se llevara varios cortes para frizar. Ahora la gente no tiene plata para comprar de más. Compran lo justo y necesario, según van afirmando quienes llegan al mostrador a gastar unos pesos.

En Ciudad, lo que más se vende son los cortes finos, según confió Gustavo: “La gente es mayor de edad y tienen más problemas para masticar y digerir. Buscan los cortes más tiernos. Pero el comerciante necesita todo tipo de clientela porque hay que vender el resto, la blanda de segunda, la carne para puchero… Eso hace que se pierda la capacidad de compra del carnicero, porque tiene que vender todo para seguir comprando. No se puede comprar para vender solo una parte del animal”.

“Ninguna de estas medidas sirven para mejorar el consumo, ni para mejorarle el precio a la gente ni para nada. No sirven para nada. La cuestión pasa por otro lado, como por ejemplo la tremenda carga impositiva”, resumió el carnicero.

En este local céntrico actualmente vende exactamente el 50% menos de lo que vendía antes de la pandemia. “Hasta 2019 vendía 2 mil kilos de carne de gancho por semana y ahora compramos mil y hata un poco menos también”, agregó el comerciante.

Sobre las exportaciones, Gustavo agregó: “La carne que le exportaban a los chinos es la de vacas que el argentino no consume, porque son animales viejos, duros, que se usan para reproducción o lecheras. Si eso no se exporta lo único que va a impactar en el mercado interno es que haya más carne para picar, para hacer molida, y no creo que eso baje el precio de la molida tampoco…”.

Jonathan, carnicero de Autoservicio San Pedro de calle San Juan y Rondeau, afirmó que los clientes llevan “lo que han comprado siempre, pero menos. Llevan lo justo. Comen menos asado. Antes hacían un asadito entre semana y ahora solo en algunas ocasiones especiales. 

“A las medidas que toma el gobierno las vemos en los noticieros, porque jamás nos llegan ni a nosotros ni al cliente. Nosotros vemos que muchos clientes eligen más el pollo como alternativa, o directamente comen otra cosa”, relató Jonathan. 

Emma tiene verdulería, almacén y carnicería frente a la Plaza España y se sumó al sondeo de la realidad local y planteó el siguiente interrogante: “Realmente no sé en qué parte de la cadena se pierden las medidas, porque nunca las veo. La realidad es otra, cuando compro jamás me aplicaron una rebaja de un precio anterior a causa de una nueva medida. No solo con la carne, sino con todo lo demás también”.

La comerciante capitalina aseguró que las medidas no llegan: “La gente no tiene plata para comer carne como antes. Compran lo justo, porque nutricionalmente hay que consumir carne, pero la plata no alcanza. Acá se llevan un bifecito de vez en cuando, una milanesa o un poco de molida, no más que eso, entonces yo también estoy comprando sólo esos cortes y nada más, sino ¿qué hago con el resto del animal?”.

Las medidas

Para “priorizar el consumo interno”, el Gobierno Nacional prohibió exportar 7 cortes de carnes hasta el 31 de diciembre de este año. Alberto Fernández firmó un decreto que limitará la cantidad de cortes que se pueden vender al exterior, y extendió el acuerdo de precios de cortes populares en supermercados a 11 variantes con el fin de “producir una caída del precio de 45 por ciento respecto de los valores actuales”.

Los cortes que no podrán ser exportados hasta el 31 de diciembre son: media res, cuartos con huesos, asado, falda, matambre, tapa de asado, cuadrada, paleta y vacío.

Los cortes a precios populares

– La tira de asado = $359 por kilo.

– Vacío = $499.

– Matambre = $549.

– Cuadrada y bola de lomo = $515.

– Tapa de asado = $429.

– Carnaza = $379.

– Falda = $229.

– Roastbeef = $409.

– Espinazo = $110, vigente en Precios Cuidados.

– Carne picada = $265.

– Paleta = $485.