El cohete Alpha de Firefly explotó en pleno vuelo el jueves, pero la compañía recién publicó un nuevo vídeo el domingo proporcionando más detalles sobre lo ocurrido.

“Aunque el vehículo no llegó a la órbita, el día marcó un gran avance para nuestro equipo”, tuiteó la compañía. “Demostramos que ‘llegamos’ como una empresa capaz de construir y lanzar cohetes”.

Alpha, un cohete de dos etapas de casi 30 metros de altura, despegó de la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg en California el jueves por la noche, llevando una carga útil de satélites privados. Era la primera misión de la compañía, y dos minutos después del despegue el cohete comenzó a inclinarse horizontalmente, quedándose corto para alcanzar su máxima presión aerodinámica.

Según Firefly, el cohete salió de la plataforma de lanzamiento con éxito, pero a los 15 segundos de vuelo, el motor 2 se apagó. El vehículo continuó su ascenso y fue capaz de mantener el control durante unos 145 segundos, dijo Firefly, pero la velocidad de ascenso fue lenta porque le faltaba el empuje de uno de sus cuatro motores (el que se apagó).

“El vehículo se enfrentó al reto de mantener el control sin el empuje vectorial del motor 2. Alpha fue capaz de compensar a velocidades subsónicas, pero al pasar a vuelo transónico y supersónico, donde el control es más difícil, el control del vector de empuje de los tres motores fue insuficiente y el vehículo cayó fuera de control”, según Firefly. “El aparato terminó el vuelo utilizando el sistema explosivo de terminación de vuelo (FTS). El cohete no explotó por sí mismo”. La orden de detonación a distancia la dio el comando en tierra de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos para evitar poner en riesgo la zona, principalmente al tráfico aéreo.

“En colaboración con la FAA y nuestros socios de Space Launch Delta 30, volveremos a realizar el Vuelo Alfa 2 lo antes posible”, tuiteó la compañía.