Tenía el destino de héroe deportivo, debía tener al menos una trascendencia que lo identificara en su carrera futbolística. Porque el muchacho nació en San Lorenzo, la histórica ciudad de Santa Fe, la del Combate, la de la Marcha, la de …. “Cabraaaalllll…… soldado heroico…”.
Justamente de María Luisa Cabral y de Luis Aricó nació Daniel Vicente (2 de setiembre de 1951). Don Aricó trabajó toda su vida en Cerámica San Lorenzo para permitir que su familia tuviese el sustento diario y la posibilidad del desarrollo de sus hijos. Desde niño, Daniel, le pegó a la pelota con el pie izquierdo y lo recibieron en las divisiones inferiores de Rosario Central .
Fue goleador de su equipo en tercera división y en 1971, a raíz de una huelga de los jugadores profesionales de Argentina, debutó en Primera frente a Racing Club (4-2) y al partido siguiente, otra vez con los amateurs, participó de la goleada frente a Boca Juniors (6-2) y anotó su primer tanto en Primera. Después jugó frente a Vélez Sarsfield (2-1) y esos triunfos con los juveniles, afirmaron a Rosario Central rumbo a las semifinales. Con los titulares el equipo canalla logró su primer título al ganar el Nacional 1971. El pibe Aricó había hecho su colaboración.
Al año siguiente no tuvo participación y debió conformarse con los partidos de la reserva. Pero con la llegada del DT Timoteo Griguol en 1973, volvió a tener su acción desde la punta izquierda.
“La pierna cambiada”
Osvaldo Zubeldía, el DT de Estudiantes de La Plata, llevó a ese equipo a un título de la AFA (Metropolitano 1967) a una triple Copa Libertadores (68,69 y 70) y a una Intercontinental (1969). Además de las innovaciones y jugadas preparadas en el pizarrón, Osvaldo introdujo la variante de ejecutar los tiros de esquina con la pierna cambiada. O sea, desde la derecha lo tiraba un zurdo y del otro lado un diestro. La pelota doblaba hacia adentro en el área chica con mucha más potencia y generaba mayores ocasiones de gol.
Aunque Zubeldía no fue el inventor, sino que rescató en gran parte lo que hacía Cesáreo Onsari en la década del ’20.
El gol olímpico
El seleccionado de Uruguay logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1924. A A su llegada se concretaron dos partidos amistosos. El primero se jugó en Montevideo (1-1) el 21 de setiembre y la revancha en Buenos Aires el 28, en el estadio de Sportivo Barracas. Fue tal la expectativa que se superó la capacidad de la cancha, se produjeron avalanchas y la gente terminó ocupando espacios, casi hasta la línea demarcatoria del campo. Había cerca de 30 mil personas. Pero los uruguayos se negaron a jugar en esas condiciones.

El partido se pasó para el 2 de octubre y sólo se vendieron 20 mil entradas. Para impedir la invasión del público se colocó un alambrado entre las tribunas y el campo. Los uruguayos campeones salieron a la cancha y dieron una vuelta saludando al público. Habían nacido el alambrado olímpico y la vuelta olímpica.
Desde la FIFA, entre las modificaciones al reglamento que se hicieron a mediados de 1924, se le dio validez al gol que se hacía directamente al ejecutar un tiro de esquina (córner).
Se inició la revancha entre los campeones olímpicos y el Seleccionado argentino de fútbol y a los 15’ el delantero argentino Cesáreo Onzari (Huracán de Parque Patricios) ejecutó un córner bajo la mirada del árbitro Ricado Vallarino (Uruguay) que estaba junto a un poste. La pelota hizo un giro y se metió en el arco en forma directa. Fue el primer gol de tiro de esquina registrado en un partido oficial de la FIFA y se convirtió en el “gol olímpico”. El partido lo ganó Argentina 2 a 1.
En esa tarde del 2 de octubre, porque los uruguayos ostentaban el título olímpico, se produjeron tres hechos que en Argentina se pasaron a llamar: la vuelta, el alambrado y el gol olímpico.
El comienzo del Nacional 1973
Daniel Aricó con 22 años tuvo mayor consideración del técnico Griguol. Lo veía en las prácticas que le pegaba con una comba muy picante, con la izquierda, desde la derecha. Griguol era un DT que proponía muchos planteos gestados en las prácticas, no dejaba detalles sin decidir y por eso le permitió a Aricó que probara con sus tiros de esquina cerrados. En la 1ra fecha del Nacional, el 5 de setiembre de 1973, Aricó concretó un gol desde el córner y otro de penal, para la goleada de 4 a 0, sobre Belgrano de Córdoba.

Por la 2da. Fecha (10 de setiembre) sorprendió al arquero de Atlético Tucumán y así Aricó concretaba su segundo gol olímpico. El puntero izquierdo contaba por esos días “Ya había hecho dos o tres en la tercera división y por eso me tenía confianza. A los que no les gustaba mucho eran los defensores como Daniel Killer o Pascuttini que iban a buscar el cabezazo y yo tiraba los corners cerrados”.
En la otra fecha le ganaron a Desamparados de San Juan 1 a 0 pero el gol lo hizo Rubén Rodríguez. Pero en la 4ta. ronda (21 de octubre) Rosario Central fue a Resistencia, para visitar a Chaco For Ever y ganó 2 a 1 con un gol de Aldo Poy y otro de Aricó, desde el tiro de esquina. Tercer gol olímpico en 4 partidos.
La hinchada de Rosario Central anhelaba esos goles olímpicos en cada ejecución de Aricó, como en el triunfo frente a Independiente Rivadavia por 4 a 1. Fue con tantos de Carlos Aimar, Eduardo Solari, Daniel Killer y Pascuttini. Aunque Aricó probó una vez con el córner cerrado.

Esa noche del 24 de octubre para los Azules mendocinos entraron: Camargo; Mémoli, Guayama, Juan C. Soto y Vergara: Legrotaglie, Juan C. Ibáñez, Angel Ramón Aguirre; Felman, Méndez y Eusebio Ibañez. Después ingresó Cabaleiro por Camargo en el arco. El gol de la Lepra fue de Killer, en contra.
En la octaba fecha Rosario Central le ganó en gran partido a Boca 3 a 1 con una tarea admirable de de Aricó que anotó el tercer gol, pero no fue de córner. Después los arqueros tomaron mayor atención cuando los tiros de esquina los hacía Aricó.
Al final de la etapa clasificatoria Atlanta y Rosario Central ocuparon los dos primeros lugares de la zona y en el Grupo A entraron River Plate y San Lorenzo. Debieron jugar un cuadrangular de tres fechas y los rosarinos se quedaron con el primer lugar y el título. Era el segundo campeonato ganado en la historia y también Aricó obtuvo su segundo título. De los 18 partidos, jugó en 15, anotó 5 goles y tres fueron olímpicos.
También en 1973 tuvo su convocatoria a la Selección Argentina para un amistoso frente a un combinado de Santa Fe. El 21 de noviembre Aricó convirtió para el seleccionado que dirigía Sívori y empató 1 a 1.
Momento de partir
En 1974 alternó la titularidad para completar en Rosario Central 45 partidos y 13 goles. En 1975 pasó a Argentinos Juniors en donde jugó 29 encuentros (5 goles) y la etapa más productiva la tuvo en Colón de Santa Fe, desde 1976 a 1979 en donde entró en 149 partidos y marcó 41 goles. No le pegaba al arco en los tiros de esquina porque ya le conocían la forma de rematar, pero fue el ejecutor de muchos tiros libres que terminaron en gol. Su pegada era certera. En 1977 compartió equipo en 2 partidos con Tomás Felipe Carlovich (los únicos que jugó en ese equipo), tras su paso por Independiente Rivadavia (1976).
En 1980 se fue a Colombia para jugar en Atlético Nacional de Medellín y regresa al país, para firmar en Tigre (1981) y Deportivo Morón (1982) en la Primera B.
Su año en Mendoza
A Mendoza, había regresado Carlovich para enrolarse en Deportivo Maipú en el torneo de la Liga Mendocina en 1979. Y las vueltas de la vida giraron para que Daniel Aricó recibiera una propuesta de los maipucinos. Habló con su ex compañero de Colón y por supuesto que El Gitano Carlovich le recomendó que viniese.
Así que en 1983 Daniel Aricó estuvo los torneos Apertura y Clausura en el Cruzado. El santafesino de la ciudad de San Lorenzo, era el especialista en los tiros libres. Les convirtió goles a Deportivo Guaymallén y a Huracán Las Heras.
El Cruzado jugó la zona A y terminó segundo detrás de Gimnasia, que tenía al potente delantero Juan Gilberto Funes. Y en el grupo B se clasificaron Godoy Cruz y San Martín. En los primeros juegos de semifinales Godoy Cruz superó a Maipú 2-1 e igualaron el Lobo y los Albirrojos 1-1. En las revanchas se impusieron Maipú (2 a 0) y Gimnasia (1-0).
En la final del Apertura, el 26 de junio de 1983, Gimnasia se impuso 2 a 0 y para el segundo partido la superioridad del Lobo fue mayor y ganó 3-0 (30/6). Enrique Fernández formó a Gimnasia con: Enrique Reggi; Jorge Montivero, Angel Badía, Daniel Sosa y Roberto Morán; Oscar Quintana, Raúl Zolorza y Omar Olguín; Roberto Coqui Muñoz, Juan G. Funes y Oscar Cometa Muñoz. Luego ingresaron: Oscar Avendaño por O. Muñoz y Carlos Quiroga por Funes.
Hardam Curi dirigió a Maipú que formó con: Juan Miguel Bressán, Francisco Marabeli, Roberto Crissi, Daniel Giuberti y Jorge Espinosa; Hugo Olmos, Fanco Averza y Alberto Villarreal; Carlos Sperdutti, Daniel Brunet y Antonio Altamirano (remplazado por M. Vázquez). Maipú no pudo con el poderoso Gimnasia y quedó como subcampeón del Apertura.
Para el Clausura, Aricó le anotó un gol a San Martín y Andrés Espala hizo el otro en el empate 2-2 y frente a Argentino, el 17 de agosto, tuvo su mejor tarde el delantero santafesino. Igualaron 2 a 2 y Aricó convirtió los dos tantos con dos exquisitos tiros libres. La buena pegada la seguía conservando, además, en algún tiro de esquina, buscaba el gol olímpico.
El futbolista que trascendió por su “muy buena pegada” y por sus tres goles de córner-en cuatro partidos- había dejado su constancia en Deportivo Maipú.
El 9 de setiembre de 2020, a los 69 años, una grave enfermedad (además diagnosticado con coronavirus), acabó con la vida de Daniel Aricó. Partió el jugador que trascendió y tuvo sus momentos de héroe momentáneo con tres goles de córner.
