Una de las primeras y más fundamentales medidas que tomó Joe Biden apenas asumió la presidencia de Estados Unidos fue la de exigir que los viajeros que ingresen al país realicen una cuarentena obligatoria.
La medida fue ejecutada mediante un decreto que además indica que por orden federal todas las personas que utilicen medios de transporte deben emplear barbijo o tapabocas. Allí mismo especifica que “en la medida de lo posible” quienes arriben desde el extranjero deben cumplir con “los períodos recomendados de cuarentena”.
En las próximas dos semanas se anunciará de manera oficial cuántos días deberán permanecer aislado una vez que lleguen al país los viajeros antes de poder circular libremente.
A esta medida preventiva se suma la que ya se había emitido el 12 de enero y que determinó que las personas que viajen en avión deberán presentar un test negativo de COVID 19 -ya sea un hisopado o un test de antígenos o rápido– realizado dentro de los tres días previos al viaje.
Esa misma orden recomienda una cuarentena de siete días, además de realizarse otro test entre los tres y cinco días posteriores al arribo. La fecha de implementación prevista era el próximo 26 de enero, aunque Biden ordena “evaluar” esa medida en su decreto.
La resolución sobre los viajes es una de las diez órdenes firmadas por Biden para dar inicio a una estrategia nacional contra el COVID 19 mucho más agresiva que la de su antecesor, Donald Trump, a través de un aumento en la vacunación (la meta es de 100 millones de inyecciones en los primeros 100 días de mandato) y de testeos en el país que tiene mayor cantidad de muertos por coronavirus (esta semana superó los 400.000).
“No caímos en este desastre de la noche a la mañana, y tomará meses cambiar la situación”, advirtió Biden. “Pese a las mejores intenciones, vamos a enfrentar reveses”.
Decreto listo
El flamante mandatario destaca que “las medidas de salud pública basadas en la ciencia son fundamentales para prevenir la propagación de la enfermedad del Covid-19 por parte de viajeros dentro de los Estados Unidos y aquellos que ingresan al país desde el extranjero”
“El uso de tapabocas, el distanciamiento físico, la ventilación adecuada y las pruebas oportunas pueden mitigar el riesgo de que los viajeros propaguen el COVID 19. En consecuencia, para salvar vidas y permitir que todos los estadounidenses, incluidos los millones de personas empleadas en la industria del transporte, viajen y trabajen de manera segura, es política de mi Administración implementar estas medidas de salud pública de conformidad con las pautas del CDC sobre modos de transporte público y en los puertos de entrada a los Estados Unidos”, es la introducción del texto.
En su segunda sección, Biden ordena el uso obligatorio de tapabocas en aeropuertos, aviones comerciales, trenes, embarcaciones públicas marítimas, incluidos ferries, y colectivos internos.
Así con este decreto el uso del tapabocas se convierte en un mandato federal. Una orden con el valor de una ley. Esta decisión marca un claro rompimiento con la cultura del gobierno de Donald Trump, bajo la cual el uso de barbijos era opcional, y el propio exmandatario (quien se contagió de coronavirus en plena campaña electoral) lo dejó en claro al no usar tapabocas y ser anfitrión de reuniones con partidarios que compartían sus posturas.
Dentro de los requisitos que se evalúa que deben presentar quienes ingresen a Estados Unidos desde otro país: mostrar un certificado de un test negativo de Covid-19 antes de la entrada; y cumplir con “otras pautas aplicables del CDC con respecto a los viajes internacionales, incluidos los períodos recomendados de autocuarentena o autoaislamiento después de ingresar a los Estados Unidos”.
Según el decreto que firmó Biden, el 3 de febrero se comunicará de manera oficial la cantidad de días que los viajeros, sean nacionales o extranjeros deberán permanecer en aislamiento cuando ingresen al país. Así como también los tipos de testeos que serán necesarios para certificar la negatividad de portación del virus Sars-CoV-2 al momento de entrar a Estados Unidos.
Sobre el ingreso por tierra, el texto insta a la Secretaría de Estado, junto a otros departamentos, a “empezar inmediatamente conversaciones diplomáticas” con los gobiernos de Canadá y México sobre protocolos de seguridad para los puntos de entrada y presentar un plan dentro de las próximas dos semanas. También se espera una propuesta para el ingreso por los puertos.
Casi todos los viajes no esenciales en las fronteras terrestres de Estados Unidos con Canadá y México están suspendidos hasta el 21 de febrero.
Por otro lado, la orden ejecutiva dedica un punto a las vacunas contra el coronavirus. “De conformidad con la ley aplicable, el Secretario de Estado, el Secretario de Salud y el Secretario de Seguridad Nacional (incluso a través del Administrador de la TSA), en coordinación con las organizaciones internacionales pertinentes, evaluarán la viabilidad de vincular la vacunación Covid-19 con Certificados Internacionales de Vacunación o Profilaxis (ICVP) y producción de versiones electrónicas del certificado”, dice el texto.
