Silvana Daiez, la madre de Diego Schwartzman, recordó en una entrevista con radio Mitre las dificultades de su hijo para avanzar en su carrera debido a su estatura (mide 1,70 metros) y valoró su fortaleza mental. “Una de las características más importantes de Diegui es su cabeza. Es muy fuerte. Siempre tenía diferencia física con los que jugaba, mínimo le llevaban dos cabezas los pibes, él les llegaba al hombro”, aseguró.
El tenista argentino, que ingresó al top ten mundial y este viernes disputará una de las semifinales de Roland Garros ante el español Rafael Nadal, relató una anécdota de su hijo cuando era un adolescente. “Hay un caso que recuerdo siempre cuando un chico que ahora es amigo de él, Facundo Mena, le ganó en el club Banfield y le dijo ‘vos tenés que tomar Danonino antes de venir a jugar’. Y siempre lo cargaban porque era bajito. Vos lo veías y no llegaba a la red, pero jugaba un huevo”, contó Daiez.
En este sentido, Silvana reveló que cuando Diego era chico estaban preocupados por su salud y le realizaron estudios “para ver si él iba a crecer o no”.

“Un solo médico nos dijo que iba a medir lo que mide hoy; ese día estuvo muy mal. Nos propusieron hacer un tratamiento, pero nunca le hubiera hecho nada; no me arrepiento de no haberlo hecho”, aclaró la madre del mejor tenista argentino de la actualidad, que por otra parte confirmó que el Peque “se llama Diego por Maradona”.
Fanático de Boca, cuando era un niño Schwartzman dividía sus días entre el fútbol y el tenis. Si bien era bueno en los deportes, los entrenadores del club Hacoaj le advertían que “era un diferente” con la raqueta.
“Diegui era un nene y jugaba con un cucharón, y era increíble lo que hacía. No tenía ni 3 años. La gente se sorprendía cuando lo veía”, apuntó Daiez.
“Por qué mi estatura no me define”
El 6 de mayo de 2020, el sitio oficial de la ATP publicó una carta de Schwartzman donde hace mención a su baja estatura. Así arranca el texto:
“Mucha gente me pregunta sobre mi estatura. ¿Cómo te afecta medir 1.70m como tenista profesional? ¿Qué creés que podrías haber hecho si fueras más alto? Mi respuesta es siempre la misma: tengo problemas peores que ser 10 centímetros más bajo que todos los demás. Cuando entro a una cancha de tenis, no pienso en lo alto que soy o cuánto más grande es mi oponente. Sé que hay una diferencia, pero ¿y qué? Tal vez si fuera 10 o 15 centímetros más alto, tendría un mejor saque o podría pegarle a la pelota con más potencia. Pero mi altura no va a cambiar. No voy a despertar con el tamaño de John Isner o Ivo Karlovic. Hay razones por las que podría no haber llegado hasta acá, pero no tienen nada que ver con mi tamaño”.
